jueves, 10 de agosto de 2017

JUEVES 10 DE AGOSTO DE 2017 - EVANGELIO DEL DÍA

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Lo que dice
Jn 12, 24-26 - El que se ama a sí mismo, se pierde

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo les aseguro que si el grano de trigo sembrado en la tierra, no muere, queda infecundo; pero si muere, producirá mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde; el que se aborrece a sí mismo en este mundo, asegura para la vida eterna.
El que quiera servirme que me siga, para que donde yo esté, también esté mi servidor. El que me sirve será honrado por mi Padre».

Lo que me dice

Es la ley del evangelio: morir para dar vida. Donde esté el maestro, estará el discípulo, como servidor. En estos pocos renglones está descrito el camino, mejor aún, el destino del cristiano: como el grano de trigo, perderse, para dar frutos. Seguir las huellas de su Maestro, para hacer lo que él hizo.

Don Bosco, aunque no perteneciera a una época donde fuera tan común poner por escrito todo lo que se iba vivenciando por dentro, sin duda que habrá hecho experiencia muchísimas veces de lo que fue ser como el grano de trigo, que si no muere, no da fruto.
Innumerable cantidad de veces, aquel sacerdote italiano debió morir a sí mismo, “morti-ficarse”, sacrificarse por amor, para dar vida a sus jóvenes, a los más pobres.

Lo que le digo
Líbrame Señor de una vida infecunda.
Arranca de mi corazón esas ansias de “pasarla bien” de “no complicarme”, de “no ceder o renunciar”.
Que no me resista Señor a morir, a “perder la vida”, para dar fruto.
Asísteme con tu gracia para que esto que deseo lo ponga en práctica.
Amén.

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