miércoles, 19 de julio de 2017

MIÉRCOLES 19 DE JULIO DE 2017 - EVANGELIO DEL DÍA

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Lo que dice
Mt 11, 25-27 - Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra

Jesús dijo:"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".

Lo que me dice


El texto de ayer me llevaba a compararme con Cafarnaum. Ciudad sobre la que Dios derramó tantos dones y lo mismo corre el riesgo de olvidarse de Dios.
Por eso, en el marco del texto de hoy, siento necesidad de ser de “los pequeños”, de los sencillos. Ya muchas veces me he considerado “sabio” y “prudente”, y pronto he visto que esas fueron máscaras que me puse, trincheras en las que me refugié para pasarla bien o para simplemente no quedar mal con nadie.
En la historia de Don Bosco, el sueño tenido a los 9 años, y repetido en dos o tres ocasiones más a lo largo de adolescencia, lo que hay en el fondo es un Dios amoroso que se revela a uno de los más pequeños, de los más frágiles chicos del campo. El sueño de Juanito no lo soñó un chico de esos de su época que lo tendrían todo asegurado y vivirían en una lujosa casa en la parte más rica de Turín o de Roma. Ese sueño lo tuvo un pobre campesino.

Lo que le digo
Te alabo Padre porque te revelaste a los pequeños y sencillos.
Te alabo y te bendigo Señor porque cada día me llamas a tomar conciencia de tu grandeza y de mi pequeñez. De tu riqueza y de mis miserias.
Confiado en tu gracia, Padre, quiero seguir caminando, agradecido, compasivo y servidor.
Amén.

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