sábado, 1 de julio de 2017

¡HÁBLANOS, CORAZÓN DE JESÚS¡ – P. JAVIER LEOZ



Un año más, Corazón de Jesús,
entrañas del Misterio de Dios
fuerza del Espíritu en el caminar de cada día,
venimos a tu presencia con el impulso de la Fe.
 Día tras día, como a los discípulos de entonces,
nos llamas a seguirte detrás de tus huellas.
Muchas cosas son, Corazón de Jesús,
las que nos impiden hacerlo con la gratuidad y la valentía
que nosotros quisiéramos y que Tú reclamas:
aquellos dejaron las redes al borde de la orilla del mar
nosotros, por el contrario,
cuántas veces somos aprisionados por las redes
de la comodidad y de la pereza
de la incredulidad y del materialismo que todo lo invade.
Corazón de Jesús que supiste palpitar en doble movimiento:
haciendo la voluntad de Dios
y no olvidando nunca a los hombres.
¡Míranos en este momento en el que tu corazón se convierte
en fuente de vida para los que ya no sabemos como vivir!
¡Bendícenos con esas manos que resucitaron muertos
sanaron enfermos y multiplicaron panes!
¡Traspásanos, Corazón de Jesús, con esa mirada
que surca la profundidad de nuestras conciencias
y observa, de arriba abajo, el ayer y el hoy de nuestra existencia!

¡Háblanos, Corazón de Jesús, ¡

Con la misma calma con la que lo hiciste con tus adversarios
Con la misma entereza que te enfrentaste a las dificultades
Con la misma verdad que antepusiste a toda falsedad y mentira

¡Reina, Corazón de Jesús!
Reina en el trono que tienes en el corazón
de los que seguimos creyendo en Ti.
Reina en los montes, donde tu imagen, se alza como estandarte
de la verdad y de la justicia, de la paz y del amor.
Reina en nuestras familias donde, a veces,
no dejamos ni pared para la cruz, ni silencio para una oración
Reina en el sentido común de aquellos que nos gobiernan:
el mal y la guerra, los odios y las injusticias, los desencuentros y la violencia,
son en el fondo –Corazón de Jesús-
ausencia de Dios en las conciencias,
en las decisiones y en los pensamientos de los hombres.
Reina, Corazón de Jesús, en aquellos
que nos resistimos a que nuestros corazones se enfríen
Reina, Corazón de Jesús, en esta ciudad (……) donde, tu nombre venera,
tu gloria desea, tu mensaje pregona y tu vida admira.
Reina, Corazón de Jesús, y después de cerrar los ojos a este mundo,
haz que contemplemos el secreto que tu corazón esconde y regala: AMOR A DIOS

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