lunes, 24 de julio de 2017

Año Cristiano Franciscano



DÍA 25 DE JULIO

 

SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL, patrono de España. Nació en Betsaida; era hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Jesús, pasando junto al lago de Galilea, vio a los dos hermanos, que estaban repasando las redes, y los llamó a su seguimiento. Junto con su hermano y Pedro, Santiago fue uno de los tres discípulos más cercanos a Jesús, en la curación de la hija de Jairo (Mc 5,37), en la Transfiguración (Mt 17,1), en Getsemaní. Por su carácter pronto e impetuoso, el Señor le impuso a él y a su hermano el sobrenombre de «hijos del trueno» (Mc 3,17). Fue decapitado por Herodes Agripa en Jerusalén el año 44. Desde la antigüedad está muy difundida la persuasión de que Santiago predicó el Evangelio en los confines de Occidente, o sea, en España, y de que sus discípulos recogieron sus restos en Jerusalén y vinieron a enterrarlos en lo que hoy es Compostela. Su sepulcro, a lo largo de la Edad Media y hasta nuestros días, es meta de innumerables peregrinaciones de toda la Cristiandad. -Oración: Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia y, por su patrocinio, España (nuestro pueblo) se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.




SANTA MARÍA DEL CARMEN SALLÉS Y BARANGUERAS. Nació en Vich (Barcelona) el año 1848. En su juventud se embebió de la devoción mariana que crecía en torno a la declaración del dogma de la Inmaculada (1854), y se sintió llamada a trabajar en el campo de la enseñanza y en la formación humana y cristiana de la mujer, entonces muy deficiente. Para abrazar la vida religiosa, rehusó el matrimonio que le proponían. A los 21 años ingresó el noviciado de las religiosas Adoratrices. Las dejó y, de acuerdo con las religiosas y con la ayuda de su director espiritual, se dedicó a la enseñanza en las Dominicas de la Anunciata durante muchos años. Por las circunstancias, tuvo que salir de esta congregación y, en 1892, apoyada por el arzobispo de Burgos, inició la fundación de la Congregación de las Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza, para la formación integral de la mujer. Cristo Redentor y María Inmaculada fueron sus dos grandes amores. Murió en Madrid el 25-VII-1911. Canonizada el 21-X-2012.



BEATO PEDRO DE MOGLIANO. Nació en Mogliano (Las Marcas, Italia) el año 1442. Estudió derecho en Perusa y, apenas iniciado el ejercicio de la abogacía, lo cautivó la predicación de un franciscano, Domingo de Leonessa, con el que compartió más tarde tareas de pacificación entre ciudades. En 1467 vistió el hábito de san Francisco entre los Observantes en el eremitorio de Las Cárceles (Asís). Ordenado de sacerdote, se dedicó a predicar por toda la Italia central con gran provecho del pueblo; durante muchos años fue compañero de san Jaime de la Marca. Llegó como predicador a la isla de Creta. En Camerino conoció a la beata Bautista Varano, clarisa, y entre los dos se estableció una profunda amistad espiritual; la beata fue quien escribió la primera biografía de nuestro beato. Murió serenamente en Camerino (Las Marcas) el 25 de julio de 1490, mientra murmuraba los nombres de Jesús y de María.



BEATO ANTONIO LUCCI. Nació en Agnone (Molise, Italia) el año 1682. De joven entró en la Orden de los Hermanos Menores Conventuales. Emitió los votos religiosos en 1698 y recibió la ordenación sacerdotal en 1705. Se doctoró en teología, que luego enseñó en Nápoles y en Roma. Al mismo tiempo ejercía con celo la predicación y atendía con generosidad a los pobres. Era amante de la Eucaristía, de la Liturgia de las Horas, de la Virgen y de los santos franciscanos. Observaba la Regla y de ella nutría su espíritu. Ocupó cargos importantes en su Orden. Benedicto XIII lo nombró obispo de Bovino (Foggia) en 1729. Como fraile, se dedicó a la oración y al estudio y docencia de la teología; como obispo, cuidó la formación del clero y del pueblo y se entregó a obras de caridad y asistencia social. Murió en Bovino el 25 de julio de 1752. Juan Pablo II lo beatificó en 1989.



BEATA MARÍA TERESA KOWALSKA. Es una de los 108 Mártires de la II Guerra Mundial (1940-43) beatificados por Juan Pablo II en 1999. Nació en Varsovia (Polonia) el año 1902. En 1923 ingresó en las Clarisas Capuchinas de Przasnysz, ofreciéndose como reparación por su familia que se había vuelto atea. En la profesión tomó el nombre de María Teresa del Niño Jesús. Los rasgos principales de su espiritualidad fueron la contemplación de la Pasión de Jesús y la devoción mariana según las enseñanzas de san Luis María Griñón de Monfort. Arrestada por los nazis el 2 de abril de 1941, ofreció su vida por la liberación de las otras religiosas, liberación que tuvo lugar poco después de su muerte. Murió de agotamiento, por la tuberculosis y las condiciones inhumanas del campo de concentración de Dzialdowo (Polonia), el 25 de julio de 1941.

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Santos Beato y Banto. Sacerdotes santos que, en tiempo de san Magnerico, llevaron vida eremítica en Tréveris (Alemania).

San Cristóbal. Sufrió el martirio en la región de la antigua Licia (Turquía), a mediados del siglo III. Según la tradición, fue un gigante que decidió servir al Señor haciendo la obra caritativa de trasportar en sus hombros a las personas de una a otra orilla de un gran río. Un día llevaba a un niño que se le hizo sumamente pesado, y el Niño le manifestó que era el mismo Jesucristo. Su devoción se extendió muchísimo y su imagen, con el Niño a hombros, se hizo muy popular. Se le tomó como patrono de trasportistas y del apostolado de la carretera.

San Cucufate (o Cugat). Sufrió el martirio a espada en Barcelona a principios del siglo IV, durante la persecución del emperador Diocleciano. El gran poeta cristiano Aurelio Prudencio le dedicó un verso.

Santa Glodesinda. Era hija del duque Wintrom y nació el año 578. Rehusó dos matrimonios que le propuso su familia e ingresó en el monasterio de Tréveris, del que era abadesa su tía Rotilde. Más tardé fundó en Metz, en terrenos que le dieron sus padres, un monasterio que puso bajo la Regla de San Benito y del que fue abadesa hasta su muerte, a los 30 años de edad, en el 608.

San Magnerico. Fue discípulo del obispo de Tréveris (Alemania) san Niceto, a quien acompañó fielmente cuando éste fue desterrado y al que emuló, al sucederle en la sede episcopal, en el celo por la salvación de las almas. Murió el año 596.

Santa Olimpiades (u Olimpias). Nació en Constantinopla de familia acomodada, bien relacionada incluso con el emperador, en la década de los 360. Recibió una esmerada educación y contrajo matrimonio, pero quedó viuda siendo aún muy joven. Rehusó nuevas nupcias y decidió consagrarse a las obras de piedad y de caridad permaneciendo entre las mujeres consagradas a Dios. Se dedicó a asistir a los pobres y a colaborar fielmente con san Juan Crisóstomo, a quien acompañó incluso durante su destierro. Murió en Nicomedia de Bitinia (Turquía) el año 408.

San Teodomiro de Córdoba. Cuenta su martirio san Eulogio de Córdoba. Teodomiro era natural de Carmona (Sevilla), y abrazó la vida monástica en su misma ciudad natal o en Córdoba donde, siendo aún joven, se presentó ante las autoridades musulmanas para profesar su fe cristiana. Fue martirizado de inmediato. Era el año 851.

Santa Valentina, santa Tea y san Pablo. Sufrieron el martirio en Cesarea de Palestina el año 308, durante la persecución llevada a cabo en tiempo del emperador Maximiano. Valentina, virgen, había derribado a puntapiés un altar dedicado a los ídolos paganos, por lo que, después de someterla a crueles tormentos, la arrojaron viva, junto con Tea, también virgen, a una hoguera. Pablo, condenado a muerte, consiguió un breve espacio de tiempo para orar y pedir con todo el corazón a Dios la salvación de todos. Luego fue decapitado.

Beatos Ángel de San José y Vicente de la Cruz, Carmelitas descalzos. Al estallar en España la persecución religiosa de 1936, los dos pertenecían a su comunidad de Tarragona. Buscaron refugio donde pudieron, pero el 25 de julio de 1936 los detuvieron los milicianos y los fusilaron en el muelle de Tarragona. Ángel de San José nació en L'Espluga de Francolí (Tarragona) en 1896. Profesó el año 1921 como hermano laico en Tucson (USA), donde trabajó especialmente en la pastoral juvenil. En 1934 fue destinado a Tarragona como portero. Vicente de la Cruz nació en Vallat (Castellón) en 1908. Hizo la profesión temporal en 1924 y en 1930 fue destinado a Washington, donde recibió la ordenación sacerdotal en 1934. En 1935 lo destinaron a Tarragona como profesor. Era observante, con una atención especial a la liturgia, y con gran dedicación a los niños y a los pobres.- Beatificados el 13-X-2013.

Beatos Antonio Varona Ortega y 3 compañeros mártires, Dominicos. El 25 de julio de 1936, apenas iniciada en España la persecución religiosa, estos cuatro religiosos apresados en Nambroca (Toledo), fueron fusilados junto a la estación ferroviaria de Algodor (Madrid). Antonio Varona nació en Zumel (Burgos) en 1901, y profesó en 1918. En 1922 lo enviaron a Estados Unidos, donde completó los estudios de teología e hizo cursos superiores de pedagogía. En 1926 fue ordenado sacerdote y aquel mismo año llegó a Filipinas, donde fue un gran profesor. Regresó a España en 1933 enfermo de tuberculosis, enfermedad que sobrellevó con gran resignación, mansedumbre y dulzura. Higinio Roldán nació en Ollogoyen (Navarra) en 1895; de joven se dedicó a faenas del campo y otros menesteres de la familia. Comenzó el noviciado como hermano cooperador en 1921, pero tuvo que interrumpirlo para cumplir el servicio militar. Su último destino fue Nambroca, donde llevó la administración. Era afable, generoso, entregado a la oración. Juan Crespo nació en Villada (Palencia) en 1895, profesó como hermano cooperador en 1919 y se dedicó a tareas de procurador y administrador. Enseñaba el catecismo a los obreros. José Luis Palacio nació en Tiñana, Siero (Asturias) en 1870, profesó en 1895 y fue ordenado sacerdote en 1899. Llevado de su espíritu misionero estuvo en Perú hasta 1921. Ya en España, ejerció el sagrado ministerio en diversas casas.

Beato Bernardo Vendrell. Nació en Sant Esteve d'Ordal (Barcelona) en 1878. Profesó como hermano laico en los benedictinos de Montserrat en 1900. Ejerció los oficios de herrero y sacristán. Se distinguió por su discreción y fidelidad, y por su observancia de la Regla. Desatada la persecución religiosa, el 25 de julio de 1936 se dirigió a su pueblo natal; en un control de la carretera declaró sin titubeos que era monje de Montserrat; lo asesinaron a la salida de Gélida, en la misma carretera. Beatificado el 13-X-2013.

Beato Darío Acosta Zurita. Nació en Naolinco (Veracruz, México) el año 1908. Huérfano de padre y con cuatro hermanos, tuvo que ayudar a los suyos. Mons. Rafael Guizar no quería llevárselo al seminario por no dejar a su madre desamparada, pero fue ésta la que lo ofreció generosamente. Se ordenó de sacerdote el 25 de abril de 1931. Lo destinaron como vicario a la parroquia de la Asunción de Veracruz. Iniciada la persecución religiosa, el 25 de julio de 1931, a los tres meses de su ordenación sacerdotal, cuando acababa de bautizar a un niño, lo alcanzaron las balas de unos soldados que habían asaltado la iglesia, y murió. Tenía 23 años. Fue beatificado el 2005.

Beatos Deogracias Palacios y compañeros mártires. El 25 de julio de 1936 fueron sacrificados en Motril (Granada, España) cinco religiosos agustinos recoletos, miembros de la comunidad que trabajaba en aquella ciudad. Temprano, una masa de exaltados, llenos de odio a la religión, incendió el convento y acribilló a tiros en la vía pública a los cinco mártires. Éstos son sus nombres, los cuatro primeros eran sacerdotes y el quinto religioso profeso: Deogracias Palacios, nació en Baños de Valdearados (Burgos) en 1901 y vistió el hábito de los agustinos en Ágreda (Soria); León Inchausti, nació en Ajánguiz (Vizcaya) en 1859 y a los 19 años ingresó en los agustinos recoletos; José Rada, nació en Tarazona (Zaragoza) en 1861 e hizo su profesión simple en 1878; Julián Moreno, nació en Alfaro (La Rioja) en 1871 y en 1887 hizo la profesión en manos de su tío san Ezequiel Moreno; José Ricardo Díez, nació en Camposalinas (León) en 1909 y comenzó su primer noviciado (hizo un segundo) en 1925.

Beato Dionisio Pamplona Polo. Nació en Calamocha, provincia de Teruel (España), el año 1868. Vistió el hábito de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías en 1882 y se ordenó de sacerdote en 1893. Luego se dedicó a la tarea educadora, propia de los escolapios, en diferentes colegios de su Orden. Estuvo trabajando unos años en Argentina, y también ejerció el apostolado parroquial. Al estallar la guerra y la persecución religiosa de España, sufrió muchas angustias y peripecias hasta que, después de hacer la señal de la cruz y gritar: «¡Viva Cristo Rey!», lo fusilaron en Monzón (Huesca) el año 1936.

Beatos Eduardo del Niño Jesús y Gabriel de la Anunciación. El 20 de julio de 1936, cuando estalló en España la persecución religiosa, estos dos Carmelitas Descalzos estaban ocasionalmente en Tiana (Barcelona). Se refugiaron en una casa particular, pero el 25-VII-1936 los arrestaron en un registro, los llevaron a Montcada y allí los fusilaron. Eduardo nació en Torms (Lérida) en 1897. Hizo la profesión en 1913. Fue ordenado sacerdote, con dispensa de edad, en 1920. Estuvo en México y Estados Unidos hasta 1933, en que lo destinaron a Barcelona como profesor de teología. El 1936 fue elegido prior de Tarragona. Gabriel nació en Valls (Tarragona) en 1908. Hizo la profesión en 1924. En 1929 lo enviaron a Roma, donde se ordenó sacerdote en 1932. Se especializó en historia de su Orden. Para cumplir el servicio militar en las misiones extranjeras, marchó al Monte Carmelo (Israel). Después estudió y enseñó en la Escuela Apostólica Vaticana. Vino a España de vacaciones.

Beato Enrique Morante. Nació en Lérida el año 1896. Profesó en la Orden de la Merced en 1915 y fue ordenado sacerdote en 1924. Tuvo varios destinos y pasó unos años en Puerto Rico. Fue maestro de sus estudiantes profesos, le encargaron la catequesis y la asistencia a los pobres y enfermos, se tomó muy en serio la práctica de la caridad cristiana. Lo destinaron a Lérida en 1936 y, al desatarse la persecución religiosa, se refugió en casa de sus padres. El 25 de julio de 1936 fue sorprendido por los milicianos en los alrededores de la ciudad y lo mataron en la plaza de la estación del tren. Beatificado el 13-X-2013.

Beatos Federico Rubio Álvarez y compañeros mártires. La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios abrió en 1935 una escolanía misionero-hospitalaria con finalidad vocacional en Talavera de la Reina (Toledo, España). El 25 de julio de 1936, los milicianos registraron una vez más la casa religiosa y se llevaron a los 4 hermanos, que fueron objeto de burlas y malos tratos por parte de la plebe. Tras un simulacro de juicio popular, los llevaron a las afueras del pueblo y los fusilaron. Éstos son sus nombres, el primero era sacerdote y los otros tres hermanos profesos: Federico Rubio Álvarez, nacido en Benavides (León) en 1862; Primo Martínez de San Vicente Castillo, nacido en San Román de Campeza (Álava) en 1869; Jerónimo Ochoa Urdangarín, nacido en Goñi (Navarra) y Juan de la Cruz Delgado Pastor, nacido en Puebla de Alcocer (Badajoz) en 1914.

Beatos Ildefonso M. Civil y Francisco de Paula Sánchez, Benedictinos. Iniciada en España la persecución religiosa de 1936, estos dos monjes de Montserrat dejaron el monasterio el 25 de julio de 1936 y buscaron refugio en Molins de Rey (Barcelona), en casa de familiares suyos. Aquel mismo día fueron detenidos por los milicianos y se cree que, como solía hacerse entonces, fueron asesinados en los pozos de Can Campmany de Santa Creu de Olorde. Ildefonso M. Civil nació en Molins de Rey en 1889. Desde niño manifestó buenas aptitudes para la música, en la que se perfeccionó en Barcelona y París. Cumplido el servicio militar, ingresó en Montserrat, y emitió la primera profesión como hermano laico en 1916. Fue maestro de música en la escolanía y secretario particular del abad. Francisco de Paula Sánchez nació en Barcelona el año 1880. Hizo la primera profesión en 1905 y empezó los estudios eclesiásticos que una grave enfermedad le impidió continuar, por lo que se quedó como hermano laico. Tenía cualidades para la música y trabajó en la Schola cantorum.- Beatificados el 13-X-2013.

Beato Jesús Massanet. Nació en Capdepera (Mallorca) en 1899, de familia muy acomodada. Vistió el hábito mercedario en 1917 y fue ordenado sacerdote en 1923. Hizo un gran apostolado, como capellán militar, en la campaña del Rif. Fue predicador fervoroso en sus sermones de misión, en las pláticas de los jueves eucarísticos y en las horas santas. Era morador de Lérida y tuvo que buscar refugio fuera del convento cuando estalló la persecución religiosa. El 25 de julio de 1936 lo encontraron los milicianos por denuncia de una vecina, y lo acribillaron a balazos en plena calle. Beatificado el 13-X-2013.

Beato José Benito y compañeros mártires. Son 5 Hermanos de las Escuelas Cristianas: José Benito, Mariano León, Vicente Justino, Arnoldo Julián y Benedicto José. Todos ellos pertenecían a la comunidad de Montcada (Barcelona) cuando en 1936 se desató la persecución religiosa en España. Al tener que dejar el convento, los cuatro primeros se escondieron en una finca de D. Pedro Garau, pero, el 25 de julio de 1936, los milicianos los detuvieron y dijeron que los llevarían a Francia, sin embargo los llevaron al cementerio del pueblo y allí los acribillaron a balazos. El quinto de los hermanos, Benedicto José, buscó refugio por su parte, pero también fue detenido y fusilado en la misma fecha junto al río Besós. José Benito nació en Mieras (Gerona) en 1913 y tomó el hábito religioso en 1929. Mariano León nació en Viñambres de Valduerna (León) en 1910 y tomó el hábito religioso en 1927. Vicente Justino nació en Piedrahita de Muño (Burgos) en 1912 y tomó el hábito religioso en 1929. Arnoldo Julián nació 1902 en Abastas (Palencia) y tomó el hábito religioso en 1918. Benedicto José nació en Capsanes (Tarragona) en 1903 y tomó el hábito religioso en 1919.

Beato José Garriga. Nació en Cabra del Camp (Tarragona) en 1872. Ordenado sacerdote en 1899, ejerció el ministerio en Reus, Cambrils y por último en Montbrió del Camp. Fue un verdadero padre de los pobres, tanto material como espiritualmente, cuidó con esmero el catecismo, dedicó muchas horas al confesonario. Al estallar la persecución religiosa, buscó refugio en Reus. El 25 de julio de 1936 los milicianos lo detuvieron, lo maltrataron con sevicia y lo mataron a tiros junto a la puerta del santuario de Ntra. Sra. de la Misericordia de Reus; luego quemaron su cadáver. Beatificado el 13-X-2013.

Beato José López Tascón, dominico. Nació en Aviados (León) en 1896, profesó en 1914 y recibió la ordenación sacerdotal en 1921. Fue escritor y profesor. En 1930 lo destinaron al convento de Atocha en Madrid. El 20-VII-1936, tras el asalto al convento, lo hirieron gravemente en la calle; al día siguiente, el personal de la Cruz Roja lo condujo a un hospital de la calle Navas de Tolosa, donde dio muestras de resignación y aceptación del sufrimiento. Lo atendió una dominica de la Anunciata, y un dominico le administró los sacramentos. Y allí murió el 25-VII-1936 ofreciendo su vida a Dios por la paz de España y la conversión de sus perseguidores.

Beatos Juan de Jesús y Bartolomé de la Pasión. Estos carmelitas descalzos de la comunidad de Lérida, cuando empezó la persecución religiosa, se escondieron en los alrededores del convento. Días después, buscando un lugar más seguro, marcharon hacia Alcarràs, pero enseguida fueron descubiertos por un grupo de milicianos. Cuando confesaron que eran "frailes de Santa Teresita", les dispararon, y murieron en el acto. Era el 25 de julio de 1936. Juan de Jesús nació en Vich (Barcelona) en 1907. Tuvo bastante relación con los franciscanos de su barrio. Profesó en los carmelitas en 1923. Ordenado sacerdote en 1930, fue destinado al santuario de Santa Teresita de Lérida, entonces en construcción. Allí se dedicó a la administración de la revista "Lluvia de Rosas" y a la catequesis infantil. Bartolomé de la Pasión nació en Pla de Cabra, hoy Pla de Santa María (Tarragona), en 1894. Profesó en los carmelitas, como hermano laico, en 1921. Después estuvo en los nuevos conventos de Badalona y Lérida participando en las obras de construcción. Siempre mantuvo un espíritu alegre. Beatificados el 13-X-2013.

Beato Juan Soreth. Nació en Caen (Francia) el año 1394. Vistió el hábito carmelita en su ciudad natal, y recibió la ordenación sacerdotal hacia 1417. Ejerció muchos cargos de responsabilidad: maestro de teología en París, regente de estudios, provincial de Francia (1440-51) y Prior General de su Orden de 1451 hasta su muerte. Desarrolló una incansable labor reformadora en un periodo crítico para la Iglesia y para su Orden. Recorrió Europa para promover la «observancia». Escribió un comentario a la Regla y publicó las Constituciones de 1462. También contribuyó considerablemente al desarrollo y establecimiento de las monjas carmelitas, y al florecimiento de la Tercera Orden Secular Carmelita. Murió en Angers (Francia) el año 1471.

Beato Miguel Luis Brulard. Nació en Chartres el año 1758. Estudió teología en la Universidad de París, pero en 1772 ingresó en los carmelitas descalzos de Charenton y se ordenó de sacerdote. Se negó a seguir las directrices de la Revolución Francesa, por lo que lo arrestaron en 1793. Condenado a la deportación, lo embarcaron en el pontón Les Deux Associés, anclado en la costa de Rochefort. Los compañeros de prisión lo tuvieron por un verdadero ángel de aliento y de paz. Exhausto por las condiciones inhumanas del lugar, murió de pulmonía en 1794.

Beato Miguel Peiró Victori. Nació en Aiguafreda (Barcelona) el año 1887. Contrajo matrimonio en 1915 con Francisca Ribes y tuvieron dos hijos. Ingresó en la Orden seglar dominicana. Trabajó en una fábrica de tejidos y colaboró en un círculo de obreros católicos. Fue a Barcelona en busca de su hermano el beato Ramón Peiró. Regresó a Hospitalet de Llobregat, donde vivía, y allí fueron los milicianos a buscarlo a él y a su hijo fray José, dominico. Se lo llevaron y poco después se oyeron unos disparos que le causaron la muerte. Era el 25 de julio de 1936. Fue beatificado el año 2007.

Beatos Pedro Largo Redondo y compañeros mártires. Pedro del Sagrado Corazón Largo Redondo, sacerdote, Félix de las Cinco Llagas Ugalde Irurzum y Benito de la Virgen del Villar Solana Ruiz, religiosos, de la Congregación de la Pasión, formaban parte de la comunidad de pasionistas de Daimiel (Ciudad Real). Varios miembros de esta comunidad fueron martirizados en otras fechas. Los tres que ahora conmemoramos fueron fusilados por lo milicianos el 25 de julio de 1936 en Urda, provincia de Toledo (España), sin otro motivo que su condición de religiosos. Pedro nació en Alda de los Cardaños (Palencia) en 1907 y se ordenó de sacerdote en 1932. Félix nació en Mendigorría (Navarra) en 1915, y cuando lo martirizaron era estudiante y tenía veinte años. Benito nació Cintruénigo (Navarra) en 1898, era hermano profeso y había estado varios años en Cuba y en México.

Beatos Rodolfo Aquaviva y compañeros mártires. Son cinco jesuitas masacrados por los paganos en la península de Salsette, junto a Goa, en la India, el 25 de julio de 1583. Los misioneros contaban con el apoyo de las autoridades portuguesas, pero los nativos estaban disgustados por la destrucción de sus templos e ídolos, y los asaltaron cuando iban a abrir una residencia para los misioneros. Éstos son los mártires, los cuatro primeros eran sacerdotes, y el quinto hermano profeso: Rodolfo Acquaviva nació en Atri, reino de Nápoles (Italia), en 1550, hijo del duque de Atri; Alfonso Pacheco nació en Minaya (Albacete, España) en 1551; Pedro Berna nació en Ascona (Ticino, Suiza) en 1553; Antonio Francisco nació en Coimbra (Portugal) en 1553; y Francisco Aranha era también portugués y había ido a la India con su tío, el primer obispo de Goa, donde ingresó en la Compañía de Jesús.

Beato Tomás Carbonell. Nació en Jijona (Alicante) en 1888. Profesó en la Orden de la Merced en 1908. Fue ordenado sacerdote en 1911. Lo destinaron a la enseñanza, y se reveló como un gran educador. En el ministerio de la palabra fue elocuente e incansable. Desempeñó cargos de autoridad. Al frente del reformatorio de Godella, supo ser padre y amigo de los muchachos. Como provincial, renovó la forma de gobernar. El 21-VII-1936, estando de visita en Lérida, se cerró el convento a causa de la persecución. Él se refugió en casa de un sacerdote, de donde lo sacaron los milicianos que lo asesinaron a sólo unos pasos, en plena calle; era el 25 de julio de 1936. Beatificado el 13-X-2013.



PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico:

A raíz de la petición de la madre de los Zebedeos a Jesús, éste dijo a sus apóstoles: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos» (Mt 20,25-28).

Pensamiento franciscano:

San Francisco escribió a todos los fieles: «Amemos a Dios y adorémoslo con corazón puro y mente pura, porque Él mismo, buscando esto sobre todas las cosas, dijo: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad» (2CtaF 19).

Orar con la Iglesia:

Oremos a Dios, Padre todopoderoso, y pidámosle que derrame de continuo sobre su pueblo los beneficios de su misericordia.

-Por la santa Iglesia de Dios: para que anuncie a todos con humidad y valentía el mensaje apostólico del Reino.

-Por la Conferencia Episcopal Española: para que el Espíritu Santo la ilumine y guíe en sus deliberaciones y decisiones.

-Por todas las regiones de nuestra nación: para que construyamos una convivencia justa y pacífica a través del diálogo y la mutua comprensión.

-Por todos los que se ven forzados a vivir alejados de su patria: para que no vacile su fe y sus buenas costumbres, y encuentren amor y acogida.

Oración: Escucha, Señor, la oración de tu Iglesia que está en España, que reconoce al apóstol Santiago como su patrono e intercesor, y danos salud, trabajo, paz, solidaridad y aprecio mutuo entre todos sin excepción. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL
De la catequesis de S. S. Benedicto XVI
en la audiencia general del miércoles 21-VI-2006

Las listas bíblicas de los Doce mencionan dos personas con este nombre: Santiago, el hijo de Zebedeo, y Santiago, el hijo de Alfeo, que por lo general se distinguen con los apelativos de Santiago el Mayor y Santiago el Menor. Santiago el Mayor, juntamente con Pedro y Juan, pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida.

Dado que hace mucho calor, quisiera abreviar y mencionar ahora sólo dos de estas ocasiones. Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en el momento de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní y en el acontecimiento de la Transfiguración de Jesús. Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre sí: en un caso, Santiago, con los otros dos Apóstoles, experimenta la gloria del Señor, lo ve conversando con Moisés y Elías, y ve cómo se trasluce el esplendor divino en Jesús; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillación, ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla haciéndose obediente hasta la muerte.

Ciertamente, la segunda experiencia constituyó para él una ocasión de maduración en la fe, para corregir la interpretación unilateral, triunfalista, de la primera: tuvo que vislumbrar que el Mesías, esperado por el pueblo judío como un triunfador, en realidad no sólo estaba rodeado de honor y de gloria, sino también de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.

Esta maduración de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Espíritu Santo en Pentecostés, de forma que Santiago, cuando llegó el momento del testimonio supremo, no se echó atrás. Al inicio de los años 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, «por aquel tiempo echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan» (Hch 12, 1-2). La concisión de la noticia, que no da ningún detalle narrativo, pone de manifiesto, por una parte, que para los cristianos era normal dar testimonio del Señor con la propia vida; y, por otra, que Santiago ocupaba una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, entre otras causas por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús.

Una tradición sucesiva, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido trasladado a España, a la ciudad de Santiago de Compostela.
Como todos sabemos, ese lugar se convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones, no sólo procedentes de Europa sino también de todo el mundo. Así se explica la representación iconográfica de Santiago con el bastón del peregrino y el rollo del Evangelio, características del apóstol itinerante y dedicado al anuncio de la «buena nueva», y características de la peregrinación de la vida cristiana.

Por consiguiente, de Santiago podemos aprender muchas cosas: la prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la «barca» de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.

Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.

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PARTÍCIPES DE LA PASIÓN DE CRISTO
San Juan Crisóstomo, Homilía 65, 2-4,
sobre el evangelio de san Mateo

Los hijos de Zebedeo apremian a Cristo, diciéndole: Ordena que se siente uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. ¿Qué les responde el Señor? Para hacerles ver que lo que piden no tiene nada de espiritual y que, si hubieran sabido lo que pedían, nunca se hubieran atrevido a hacerlo, les dice: No sabéis lo que pedís, es decir: «No sabéis cuán grande, cuán admirable, cuán superior a los mismos coros celestiales es esto que pedís». Luego añade: ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?Es como si les dijera: «Vosotros me habláis de honores y de coronas, pero yo os hablo de luchas y fatigas. Este no es tiempo de premios, ni es ahora cuando se ha de manifestar mi gloria; la vida presente es tiempo de muertes, de guerra y de peligros».

Pero fijémonos cómo la manera de interrogar del Señor equivale a una exhortación y a un aliciente. No dice: «¿Podéis soportar la muerte? ¿Sois capaces de derramar vuestra sangre?», sino que sus palabras son: ¿Sois capaces de beber el cáliz? Y, para animarlos a ello, añade: Que yo he de beber. De este modo, la consideración de que se trata del mismo cáliz que ha de beber el Señor había de estimularlos a una respuesta más generosa. Y a su pasión le da el nombre de «bautismo», para significar, con ello, que sus sufrimientos habían de ser causa de una gran purificación para todo el mundo. Ellos responden: Lo somos. El fervor de su espíritu les hace dar esta respuesta espontánea, sin saber bien lo que prometen, pero con la esperanza de que de este modo alcanzarán lo que desean.

¿Qué les dice entonces el Señor? El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizarán con el bautismo con que yo me voy a bautizar. Grandes son los bienes que les anuncia, esto es: «Seréis dignos del martirio y sufriréis lo mismo que yo, vuestra vida acabará con una muerte violenta, y así seréis partícipes de mi pasión. Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre». Después que ha levantado sus ánimos y ha provocado su magnanimidad, después que los ha hecho capaces de superar el sufrimiento, entonces es cuando corrige su petición.

Los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Ya veis cuán imperfectos eran todos, tanto aquellos que pretendían una precedencia sobre los otros diez, como también los otros diez, que envidiaban a sus dos colegas. Pero -como ya dije en otro lugar- si nos fijamos en su conducta posterior, observamos que están ya libres de esta clase de aspiraciones. El mismo Juan, uno de los protagonistas de este episodio, cede siempre el primer lugar a Pedro, tanto en la predicación como en la realización de los milagros, como leemos en los Hechos de los apóstoles. En cuanto a Santiago, no vivió por mucho tiempo; ya desde el principio se dejó llevar de su gran vehemencia y, dejando a un lado toda aspiración humana, obtuvo bien pronto la gloria inefable del martirio.

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LA ORACIÓN, DESARROLLO
DE LA «VIDA DE PENITENCIA»
por Kajetan Esser - Engelbert Grau, OFM

Francisco, maestro de oración (I)

Ya los primeros hermanos pidieron encarecidamente a san Francisco que «les enseñara a orar». Francisco aceptó seriamente esta petición y se volcó a la tarea de educar a sus hermanos en la oración vocal y mental, invitándoles a dedicarse con celo a la oración desinteresada. En las Reglas les inculcó repetidamente este deber: «Por eso, los siervos de Dios deben perseverar siempre en la oración o en alguna obra buena» (1 R 7,12). Dado que el trabajo, sin excluir el manual, ocupaba un gran papel en la vida de los Hermanos Menores y, por ello, existía el riesgo de que los hermanos se perdieran en sus ocupaciones, malogrando con ello la unión viva con Dios, Francisco determinó en la Regla definitiva la exhortación áurea, valedera para siempre, que Clara transcribió para sus hermanas: «Los hermanos a quienes el Señor ha dado la gracia de trabajar, trabajen fiel y devotamente, de tal suerte que, desechando la ociosidad, enemiga del alma, no apaguen el espíritu de la santa oración y devoción, al cual las demás cosas temporales deben servir» (2 R 5,1-2; RCl 7).

Además, la carta de san Francisco a san Antonio de Padua nos demuestra que, con la anterior exhortación, Francisco no se refería únicamente al trabajo manual. Dice, en efecto: «Me agrada que enseñes sagrada teología a los hermanos, con tal que, en el estudio de la misma, no apagues el espíritu de oración y devoción, como se contiene en la Regla». Francisco quiere, por tanto, que cualquier trabajo y cualquier ocupación de sus hermanos estén impregnados por el espíritu de oración y que éstos, en todo cuanto hacen, se consagren por entero a Dios, para convertirse en un único sacrificio a Dios y, así, darle gloria.

Con esto queda ya expuesto lo esencial sobre la enseñanza de san Francisco respecto a la oración. Se trata, ante todo, de que el hombre, completamente purificado, se vacíe de sí mismo para que Dios pueda tomar posesión plena de él; Francisco expresa esto de forma inimitablemente breve en la Regla a los hermanos -y Clara repite con fidelidad estas palabras a sus hermanas-: «Los hermanos atiendan a que sobre todas las cosas deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación, orar siempre a él con puro corazón...» (2 R 10,8-9; RCl 10).

Tanto Francisco como Clara exponen en el mismo capítulo con gran concretez en qué consiste dicha «pureza de corazón»: «Amonesto de veras y exhorto en el Señor Jesucristo que se guarden los hermanos de toda soberbia, vanagloria, envidia, avaricia, cuidado y solicitud de este siglo, detracción y murmuración». Cuando estos vicios se señorean en la vida de un hombre, manifiestan con toda evidencia que dicho hombre es egoísta y que todo su pensar, sus aspiraciones y su actuar giran en torno al propio yo y que, por tanto, se encuentra dominado por el espíritu impuro del propio yo, por el «espíritu de la carne», como lo llama Francisco. Por el contrario, cuanto más domina el hombre redimido los vicios aquí enumerados, tanto más libremente y sin impedimentos puede el Espíritu del Señor llenar a este hombre, porque reza con puro corazón.

Francisco había expuesto este pensamiento con más detalle en la Regla no bulada: «Mas en la santa caridad que es Dios, ruego a todos los hermanos que, removido todo impedimento y pospuesta toda preocupación y solicitud, del mejor modo que puedan, hagan servir, amar, honrar y adorar al Señor Dios con corazón limpio y mente pura, que es lo que él busca sobre todas las cosas; y hagámosle siempre allí habitación y morada a aquél que es Señor Dios omnipotente, Padre e Hijo y Espíritu Santo» (1 R 22,26-27). A la unión del hombre con Dios precede, pues, la pureza de corazón, el desprendimiento de sí mismo y de todo lo que no es de Dios.










































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