domingo, 7 de mayo de 2017

Siguiendo los consejos de María

orar con el corazon abierto

ORAR CON EL CORAZÓN ABIERTO
Meditaciones diarias para un sincero diálogo con Dios

Primer sábado de mayo con María, Madre del Buen Consejo, como la saludamos en las Letanías, en nuestro corazón. Efectivamente, que gran don de consejo hay en Nuestra Señora. De hecho, posiblemente, no haya habido criatura en el mundo a la que se le haya tenido que someter a tan grandes deliberaciones en su vida. Basta con recorrer la vida de la Virgen y darse cuenta de que ya es en si misma el don de consejo, inspirada por el soplo del Espíritu Santo bajo el amparo de Dios Padre.

¡Qué don se manifiesta tan claramente en su voto de virginidad que la Virgen ofrece humilde y sencillamente a Dios; que don más hermoso entregarse a San José como su esposa; que don tan bello al acoger en su corazón el mensaje del ángel Gabriel; que grandes dones, repletos de humildad, generosidad y sencillez, se manifiestan en esa actitud de entrega hacia Jesús durante su vida oculta en Nazaret y en los tres años de vida pública predicando la Buena Nueva de Dios; que don más extraordinario durante su presencia manifiesta en los días de la Pasión y su firmeza a los pies de la Cruz; que don más delicado los días posteriores a la Resurrección y en el momento de la Ascensión del Señor; que don más sublime el día de la venida del Espíritu Santo en Pentecostés!
Contemplas estos pasajes y sientes gran admiración por la figura de María por tantas decisiones importantes sobre las que tuvo que decidir y discernir. Pero también comprendes porque Ella es la Madre del Buen Consejo. María, de manera singular, se dejó guiar siempre por el Espíritu Santo para escoger siempre lo mejor y hacer las cosas para la gloria de Dios.
En este primer sábado de mes recurro a María para, junto al Espíritu Santo, pedirle este gran don. Cuanto más vivo esté el don de consejo en mi corazón más sencillo me será confirmar en mi los principios cristianos, mi fe y el tesoro de la gracia. Más fácil me será ejercitarme en el dominio de mi mismo; me ayudará a combatir con más claridad los afectos desordenados de mi vida; ser más deferente con el consejo y los juicios de los demás; escuchar de manera diferente las reprensiones del prójimo; ser más reflexivo en mis actos y ser más recogido para escuchar la Palabra de Dios.
Con el don de consejo uno, por obra del Espíritu Santo, intuye en las diversas circunstancias de su vida, con una gran seguridad sobrehumana, cuál es la voluntad de Dios y hacer lo que conviene en orden al fin sobrenatural. Eso es lo que deseo ferviente tomando de la mano a María.

orar con el corazon abierto

¡María, Madre del Buen Consejo, me dirijo hoy a Ti con el corazón abierto para pedirte que me ayudes a seguir siempre tu ejemplo; concédeme el privilegio de imitarte en todo para que mis pasos en esta vida estén dirigidos por el buen hacer bajo tu inspiración y la gracia del Espíritu Santo! ¡Guíame siempre, María, ayúdame a buscar aquello que el Padre tiene pensado para mí! ¡Recuérdame siempre el gran consejo que diste durante las celebraciones de las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”! ¡Se siempre mi modelo a seguir para que mis pensamientos y mis acciones sigan tu ejemplo de humildad y sencillez, que mis pasos estén guiados por tu compañía, que mi entrega esté orientada al bien! ¡Acompaña, María, todas y cada una de mis acciones y decisiones, y no permitas que nada me aparte de tu Hijo Jesucristo! ¡Y a ti, Espíritu Santo, te pido humildemente me ayudes a orientar mi vida según los caminos de Dios sin desvíos ni engaños! ¡Ayúdame, Espíritu divino. a ser perseverante en la oración y se dócil a tus susurros! ¡Ayúdame a ser prudente! ¡Envíame tu luz y tu verdad para que me guíen y me conduzcan! ¡Que de tu mano, Espíritu de Dios, actúe como un soplo nuevo en mi conciencia sugiriéndome siempre lo que corresponde y lo que conviene más para mi alma! ¡Pero este don no te lo pido solo para mi sino de modo particular para todos los que me rodean, para los dirigentes políticos y para los pastores de la Iglesia, tan a menudo llamados en virtud de su deber y sus obligaciones a a adoptar decisiones arduas y difíciles! ¡Ven Espíritu Santo y lléname de tu gracia y tus consejos para actuar siempre bien!

Jaculatoria a la Virgen en el mes de mayo: ¡María, Madre del Buen Consejo, intercede por mí para acertar siempre en las decisiones de mi vida para que sigan siempre la voluntad de Dios!

No hay comentarios:

Publicar un comentario