lunes, 1 de mayo de 2017

Miramos a San José en este 1 de Mayo… Bibliografía

“Y tomé por abogado y señor al glorioso san José y me encomendé mucho a él. Vi claro que, tanto de esta necesidad como de otras mayores, de perder la fama y el alma, este padre y señor mío me libró mejor de lo que yo lo sabía pedir. No me acuerdo hasta hoy de haberle suplicado nada que no me lo haya concedido.

Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo, y de los peligros de que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece que les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad; pero a este glorioso santo tengo experiencia de que socorre en todas, y quiere el Señor darnos a entender, que así como le estuvo sometido en la tierra, pues como tenía nombre de padre, siendo custodio, le podía mandar, así en el cielo hace cuanto le pide.

Y esto lo han comprobado algunas personas, a quienes yo decía que se encomendasen a él, también por experiencia; y aun hay muchas que han comenzado a tenerle devoción, habiendo experimentado esta verdad”

Santa Teresa de Jesús, Vida 6, 6


Glorioso San José,
que has tenido la gracia de consagrar el trabajo
de tus manos al servicio personal de Jesús,
vuelve tu mirada hacia los campos del Señor.
La mies es mucha; pero los obreros son pocos.
Ayúdanos con tus ruegos,
para que muchos descubran la alegría
de vivir el evangelio de Jesús.
Que en nuestras comunidades no falten
ministros que partan el pan de la Eucaristía,
ni misioneros que lleven la buena noticia,
ni laicos que sean luz y sal,
ni religiosos que vivan
con la mano en el pulso del tiempo y
el oído en el corazón de Dios.
Enséñanos a callar cuando nuestras palabras
no sean mejores que el silencio,
muéstranos que lo importante no es tener, sino ser;
edúcanos en la prudencia y en la austeridad,
acompáñanos en nuestro andar,
para que aprendamos a abandonarnos en manos
del Dios que quiere que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento de la verdad.
Ilumínanos para que lleguemos a amar sin medida,
a ser generosos para que no nos duela compartir,
a vivir con la mirada en Dios,
para disfrutar así de la tierra mientras vivimos y
gozar luego de la gloria eterna. Amén.

SALVE A SAN JOSE
antigua oración que se remonta al siglo XVII

«Dios te salve, José, lleno de gracia del Espíritu Santo, el Señor es contigo, bendito eres entre todos los hombres, como tu Esposa bendita entre las mujeres. Porque Jesús, fruto bendito del vientre virginal de Nuestra Señora la Virgen María, fue tenido por tu Hijo.

Ruega por nosotros, Virgen y Padre de Cristo, para que el que en esta vida quiso ser súbdito tuyo, por tus merecimientos nos sea propicio ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén»

Miramos a San José obrero para que nos enseñe la sublime lección de poner manos a la obra y el corazón siempre en Dios. Una jornada no sólo para revalorizar la dimensión humanizadora que entraña la labor humana en el designio de Dios, sino también, la ocasión para hacernos cargo de ese trabajo artesanal – que en el taller de cada día hacemos – para esculpir en nuestros corazones el bello Rostro de Cristo.

Padre CLAUDIO BERT

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