miércoles, 10 de mayo de 2017

MIÉRCOLES 10 DE MAYO DE 2017 - EVANGELIO DEL DÍA

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Lo que dice
Jn 12, 44-50 - Yo he venido al mundo como luz

Pero Jesús dijo claramente: “El que cree en mí no cree solamente en mí, sino en aquel que me ha enviado. Y el que me ve a mí ve a aquel que me ha enviado. Yo he venido al mundo como luz, para que todo el que crea en mí no permanezca en tinieblas. Si alguno escucha mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo, porque yo no he venido para con condenar al mundo, sino para salvarlo. El que me rechaza y no recibe mi palabra ya tiene quien lo juzgue: la misma palabra que yo he hablado lo condenará el último día. Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre, al enviarme, me ha mandado lo que debo decir y cómo lo debo decir. Yo sé que su mandato es vida eterna, y yo entrego mi mensaje tal como me lo mandó el Padre”.

Lo que me dice

El evangelista Juan reitera una imagen, una analogía muy afín a su prédica: Jesús es la luz. Quién lo sigue no andará en tinieblas y quién lo ve, reconoce en Él al Padre que lo ha enviado. Sigue diciendo que su palabra, es la palabra que el Padre le ha confiado para la salvación de la humanidad, pero quien no la escuche perderá la vida eterna.

En Jesús se estaba haciendo presente el Reino de Dios que es vida y vida en abundancia para todos, y ellos, los jefes judíos, cerraron los ojos. Era una situación como la nuestra: una gran desigualdad hablaba a las claras de que la Alianza con Dios estaba quebrada en mil pedazos. En medio de esa situación, aparece Jesús y comienza una práctica liberadora en medio del pueblo empobrecido. Pero los jefes cerraron los ojos. También nosotros podemos cerrar los oídos a sus palabras y perdemos la Vida Eterna. Sabemos que no hay peor sordo que el que no quiere oír, ni pero ciego que el que no quiere ver.

Lo que le digo
Señor, abre mis ojos…
Señor, abre mis oídos…

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