martes, 2 de mayo de 2017

MARTES 2 DE MAYO DE 2017 - EVANGELIO DEL DÍA

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Lo que dice
Jn 6, 30-35 - Yo soy el Pan de Vida

La gente dijo a Jesús: "¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo". Jesús respondió: "Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo". Ellos le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les respondió: "Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed.

Lo que me dice

La gente vuelve a insistir sobre los signos que den garantía de que Jesús es el “enviado”… y le recuerdan a Jesús el prodigio del “maná” que alimentó al pueblo de Israel en el desierto durante el éxodo a la Tierra Prometida. Siguiendo por el mismo ejemplo Jesús promete un “pan” que supera el maná mencionado, ya que viene del cielo y que es El mismo y quien lo coma, vivirá eternamente… pero no le entendieron y en definitiva, no quisieron escucharlo.
Cuántas veces espiritualizamos este texto del evangelio y lo referimos exclusivamente a participar en la mesa de la eucaristía, no proponemos la integridad del mensaje. La eucaristía envuelve todos los anhelos humanos de pan, de la mesa, de la verdad, de la educación, de vida digna y trabajo. Estamos viviendo de una manera dividida como si la vida espiritual fuera diferente de la cotidiana. Jesús es pan del mundo, de vida para ayudarnos a saciar todas las necesidades. Todo lo que hace crecer la vida en dignidad de las personas, hace crecer el Reino de Dios.

Lo que le digo
Si hay alguien que se ha preocupado muchísimo de que no falte el pan en cada mesa de sus muchachos y por extensión de las familias ha sido precisamente Don Bosco. Además no se conformó con ofrecer herramientas para que los chicos y jóvenes tuvieran el modo de ganarse honestamente el pan, sino que al mismo tiempo les ofreció el Pan de la Eucaristía que es el que realmente perdura, ya que es Jesús mismo que anunció que quien coma de ese “Pan” vivirá eternamente. Rezo un Padre Nuestro, entendiendo que el “Pan” que pedimos para cada día, no se reduce al de la mesa familiar, sino al de la mesa del altar. Demos testimonio de ello con la palabra y el ejemplo frecuentando la celebración de la Eucaristía.

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