martes, 30 de mayo de 2017

LA VIRGEN QUE LLORA, LA HOSTIA QUE SANGRA, EL MANTO QUE CAMBIA DE COLOR, ¿CREER?

Posted: 29 May 2017 03:02 PM PDT
Diversos sucesos que ocurren en Argentina

Han ocurrido en la Argentina distintos sucesos aparentemente “extraordinarios” durante los últimos días, que encontraron en Whatsapp y en redes sociales un gran amplificador. Se trata de eventos en torno a comunidades parroquiales de distintas diócesis del país.

El más reciente ocurrió en la provincia de Entre Ríos, en la parroquia de Santa Teresita, en Paraná, el pasado 17 de mayo. Como informó la agencia AICA, mientras un grupo rezaba ante el Santísimo, y otro de la Renovación Carismática se hallaba en el templo, apareció sobre el rostro de una imagen de la Virgen Dolorosa unas gotas de líquido que a simple vista parecen ser lágrimas de sangre.

Las autoridades del Arzobispado de Paraná ya iniciaron una investigación de algo que, se asegura en un comunicado, “es materialmente constatable, está allí, es visible”; pero que “el fruto que dé será obra del Espíritu Santo en cada uno”. “La Iglesia como madre nos da su consejo de no sacar de ello interpretación alguna”, aclara.

“Cualquiera sea el resultado de tal investigación, debemos utilizar este tiempo para renovar nuestra fe y devoción a nuestra Madre Santísima, como camino que nos lleva a Jesucristo, y para ayudarnos a conmovernos y a responder, con solícita caridad fraterna, a las lágrimas que brotan del corazón de los hermanos que sufren en su cuerpo y en su alma”, invitan en Paraná, a la vez que aseguran que darán a conocer los resultados de la investigación.

En la misma Paraná, hace algunos meses, en la parroquia de Santo Domingo Savio, fieles y el mismo párroco manifestaron haber visto lágrimas en los ojos de una imagen de la Inmaculada Concepción presente en la capilla de Adoración al Santísimo.

El manto que cambia de color

Pero pocos días antes, en torno a la celebración por los cien años de los sucesos en Fátima, en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en Martínez, diócesis de San Isidro, Gran Buenos Aires, numerosos fieles percibieron un aparente cambio del color en el manto de la Virgen peregrina que allí se encontraba, de blanco a celeste y blanco, como los colores de la bandera argentina. Algunos pudieron sacar una foto, que rápidamente se viralizó en redes sociales. Algo parecido había ocurrido en Nuestra Señora de Fátima, en el barrio Juan de Vera, Corrientes, en noviembre de 2013.

Hostia que sangra en Rafaela

A principios de abril, en Rafaela, provincia de Santa Fe, una hostia consagrada que estaba siendo adorada en un hogar de una casa de recuperación presentó una gota que, en apariencia, parecía de sangre. Enterado, el Obispo se acercó, conversó con los presentes al momento del hecho, y la reservó para ser investigada.

“La Iglesia en estos casos y otros similares pide que, con prudencia y mesura, se juzgue el acontecimiento con el objetivo de brindar luz y dar certeza de lo sucedido. A lo largo de la historia, la Iglesia ha recibido el testimonio de la presencia real y substancial de Jesucristo en la eucaristía, bajo esta forma tan singular de manifestación. Los casos no han sido nada comunes ni sencillos de discernir”, aseguró el obispado de Rafaela en un comunicado. “Cualquiera sea el resultado de tal investigación, debemos utilizar este tiempo para renovar nuestra fe y devoción en el milagro más grande: la presencia real de Jesucristo en cada celebración de la Misa”, invitó, en tono similar a la diócesis de Paraná en torno a las supuestas lágrimas de la Virgen Dolorosa.

Prudencia y mesura

En los distintos comunicados oficiales ante posibles eventos extraordinarios se habla de prudencia y mesura. Mientras se investiga, la gran pregunta de quienes creen en el origen sobrenatural de los hechos porque han visto o porque se conmueven por lo que otros habrían visto, parece ser: ¿Dios quiere decirnos algo a través de esto? En el comunicado de Paraná se responde: “No más de lo que ya nos ha dicho en su Hijo Jesús, por lo que un primer fruto de este hecho es volver a escuchar a Dios donde Él nos espera: su Palabra en la Iglesia”.

Esteban Pittaro


Fuente: Aleteia

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