lunes, 22 de mayo de 2017

Emotivo testimonio de gratitud a un sacerdote con carisma de sanación: "Padre Solanus Casey curó a mi hermana"

Emotivo testimonio de gratitud a un sacerdote con carisma de sanación: "Padre Solanus Casey curó a mi hermana"

Portaluz

Desde Estados Unidos Rosemary Roney, natural de Detroit, recuerda el "toque curativo" del sacerdote cuyos superiores consideraron poco apto para predicar homilías o confesar.
 

Casi ocho décadas han pasado desde que la niña Mary Margaret “Peggy” Roney desarrolló una infección grave en el hueso mastoideo del cráneo, detrás de su oreja. Su hermana, Rosemary, religiosa del Sagrado Corazón no ha olvidado detalle de la sanación que por gracia de Dios recibió la pequeña Peggy.


Cuenta Rosemary que su hermana era una niña pequeña de apenas 12 años, la más joven de las siete hermanas Roney, cuando sus padres acudieron al pediatra familiar, temerosos de que la dolorosa infección de su hija pudiera poner en peligro la audición de la niña u ocurriese algo peor.

Todo sucedió, dice la religiosa, alrededor del año 1936 o 1937 y “por entonces la penicilina u otros antibióticos no estaban disponibles para tratar estos problemas”. Los médicos solían eliminar el hueso infectado, puntualiza Rosemary.

Testigo de la santidad

Por la noche, mientras su hermanita Peggy yacía en cama, con fiebre alta y mucho dolor, llegó al hogar familiar el padre capuchino Solanus Casey. Un sacerdote que la hermana Rosemary recuerda “barbudo”, “flaco”, que habitualmente venía para cenar en el hogar de esta familia residente en el área de Detroit. Nada extraño pues el padre de Rosemary, Edward Roney, era el brazo derecho del padre Casey en un comedor abierto y siempre era bienvenido en las comidas familiares.

“Estuve allí con mi madre cuando el padre Solanus llegó”, cuenta al National Catholic Register la Hermana Rosemary, hoy de 91 años, durante una entrevista en Oakwood, una residencia de retiro para religiosos del Sagrado Corazón en Atherton, California (USA). La entrevista ocurrió poco después de que la Iglesia anunciara el pasado 4 de mayo de 2017 la beatificación del padre Solanus Casey.


 El amor de Dios se expresa en los carismas

“El padre Solanus y mamá estaban hablando -prosigue Rosemary- y él preguntó por la familia. Mamá dijo: «Están bien, excepto la más joven. El médico cree que tiene mastoiditis y tememos que pierda la audición». Luego mi madre agregó: «Ore por ella Padre porque siente dolor, ella llora mucho y es tan joven»”.

El padre Solanus -recuerda la religiosa- le preguntó a su madre si podía ver a Peggy. Tras el consentimiento la propia Rosemary escoltó al sacerdote escaleras arriba y lo vio acercarse a la cama de la pequeña Peggy. Entonces -cuenta- el padre Solanus estando de pie oró. Luego se inclinó y tocó la oreja de Peggy. Seguidamente se incorporó y la bendijo… “Peggy no podía hablar mucho, así que no hubo conversación”, recuerda la hermana Rosemary.

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