viernes, 21 de abril de 2017

EL TIEMPO DE DIOS

reloj

El hombre de verdad tendrá muchas bendiciones; mas el que se apresura a enriquecerse no será sin culpa.
Proverbios 28, 20

Alguien dijo con certeza que la vida es una carrera de resistencia más que de velocidad. El apresuramiento no sólo es característica de los más jóvenes sino que trasciende la edad que tengamos.

En determinados momentos es correcto apresurarse, pero en términos generales la vida cristiana es una vida de “despacio y más despacio” para llegar a buen termino en todo lo que emprendamos.

Tantas veces por nuestras venas corre un fluir del apresuramiento, que nos lleva posteriormente a tomar decisiones equivocadas y hacer cosas erróneas.

Debemos reconocer que como seres normales que somos, el apuro y el apresuramiento es nuestra característica natural, pero como cristianos debemos aprender a movernos como el Señor se mueve. Una cosa es ser lento y otra es moverse como Dios se mueve.


Nunca olvide que si nuestro tiempo no coincide con el de Dios, los que siempre estamos corriendo somos nosotros. El Señor siempre llega a tiempo para ayudarnos a realizar todo lo que debemos hacer en la vida.

Para recordar:
Empiezo a moverme cuando y como Dios se mueve

Oración:
Tú sabes Señor, que soy muy apresurado y me cuesta entender tus movimientos, pero sé que mis apuros no son la velocidad que tú quieres que yo lleve. Dame la gracia, por tu Espíritu Santo, de dimensionarme en tu tiempo a fin de que pueda hacer todo lo que tengo que hacer en tu tiempo y con tu bendición. Amén.

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