martes, 7 de marzo de 2017

¿QUÉ SE ENTIENDE EN LA IGLESIA POR CONFESIÓN GENERAL?

¿La confesión general comunitaria con absolución general es válida?

Por confesión general se pueden entender dos cosas: confesión general individual con absolución individual y confesión general comunitaria con absolución general.

1. Confesión general individual

Se llama confesión general a la acusación de todos los pecados cometidos en toda la vida o sólo durante una parte de ella. Esta celebración de la confesión individual el penitente la hará confesando sobre todo sus pecados graves (sin excluir los veniales) desde la última confesión bien hecha y habiendo cumplido la penitencia.

Se realiza cuando, en la confesión precedente o en las precedentes, no se han cumplido con las cualidades de una buena confesión.

¿Cuáles son las cualidades para una buena confesión? Una buena confesión debe ser completa, humilde, sincera y prudente.

Una confesión es completa cuando el penitente se acusa de todos sus pecados mortales que recuerda después de un diligente examen de la conciencia, junto con su especie, número y cualquier circunstancia (atenuante o agravante) que puedan cambiar su naturaleza.

Una confesión es humilde cuando el penitente se acusa de sus pecados con un profundo corazón contrito, y con los sentimientos de alguien que se siente humillado por las ofensas que ha procurado a Dios y al prójimo.

Una confesión es sincera cuando el penitente dice sus pecados honesta, sincera y simplemente sin excusarlos ni exagerarlos o aminorarlos.

Una confesión es prudente cuando el fiel sólo se acusa de sus propias faltas y las declara sin mencionar terceras personas y sus pecados. Ir en contra de esta cualidad no solo es una imprudencia sino que además se falta contra la caridad.

Hay que tener en cuenta que la confesión individual e íntegra y su consecuente absolución individual continúan siendo el único modo ordinario para que los fieles se reconcilien con Dios y la Iglesia (Canon 961).

¿Cuándo es necesaria una confesión general?

1.- Cuando un sacerdote, siendo engañado de alguna manera, confiere una absolución carente de valor; el penitente estaría obligado a reparar dicha confesión en una buena confesión general.

2.- Cuando la persona cae en la cuenta de que su última confesión fue sacrílega o nula, o varias de sus confesiones precedentes también lo fueron. El fiel debe tener claro que si hubo una confesión sacrílega o nula ésta hace que sus confesiones sucesivas también lo sean si no expone en la siguiente confesión los motivos que la hicieron sacrílega o nula. Será una confesión sacrílega cuando por malicia o por vergüenza calló o negó intencionalmente algún pecado mortal. La confesión general individual subsana las confesiones sacrílegas o nulas y las siguientes.

3.- También es necesaria la confesión general cuando un fiel sabe que ha hecho una confesión nula o varias confesiones: cuando faltó, por ejemplo, un serio examen de conciencia (ignorando inconscientemente algún pecado grave), o un acto de contrición perfecto o un firme propósito de evitar el pecado y las ocasiones próximas de pecado. Así también cuando la persona, en el momento que recibió la absolución, estaba excomulgada. O también si la persona antes y durante de la confesión no entiende restituir, como está obligado, la buena fama, los bienes o el honor que se le quitaron al prójimo, etc.

4.- También cuando, aun habiendo hecho un buen examen de conciencia, el fiel cae en la cuenta de que, por alguna circunstancia, cambió u omitió la especie de algún pecado confesado o no se acusaron, con alguna precisión en alguna confesión anterior, el número de veces que se han repetido los pecados mortales.

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