jueves, 9 de marzo de 2017

“La Sagrada Pasión de nuestro Señor Jesucristo” Por las benditas animas del Purgatorio. Día Miércoles

“La Sagrada Pasión de nuestro Señor Jesucristo”

Por las benditas animas del Purgatorio

Miércoles

Ofrece los tormentos y desprecios que el Señor padeció en casa de Pilatos y Herodes, hasta el grande tormento de los cruelísimos azotes, y dirás con devoción lo siguiente:

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio, aquellas tres falsas acusaciones que los judíos dieron contra Vos a Pilatos, esto es, que engañabais a los pueblos y que mandabais no se pagase el tributo al Cesar y que os hacíais Rey de los judíos.

Alabado seáis, mi Dios.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio, aquella grande humillación con que os dejasteis llevar atado por las calles publicas de Jerusalén y ser presentado como malhechor al rey Herodes, quien hizo burla y escarnio de vuestra inocencia.

Alabado seáis, mi Dios.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio,  aquel vilísimo desprecio con que os trató aquel soberbio rey cuando mandó poneros la vestidura blanca, delante de los príncipes, escribas y fariseos y de toda la ciudad de Jerusalén.

Alabado seáis, mi Dios.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio, aquellas horribles voces de los impíos judíos cuando decían: “¡Muera, muera! ¡Crucifícale, crucifícale! Y daban por libre a Barrabás, hiriendo con tal cruel sentencia nuestro purísimo Corazón y el de vuestra santísima Madre.

Alabado seáis, mi Dios.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio, aquel gran rubor y vergüenza que tuvisteis cuando os desnudaron para el tormento, y asimismo aquellos vivísimos dolores que os causaron las ligaduras de los brazos y las manos a la columna.

Alabado seáis, mi Dios.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio, uno por uno, todos aquellos terribles azotes que dieron a vuestro sacratísimo Cuerpo, aquellos verdugos infernales, rompiendo vuestras carnes santísimas y derramando con grande copia vuestra preciosa Sangre.

Alabado seáis, mi Dios.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio,  aquel imponderable dolor que tuvo vuestra Madre María Santísima por este tormento, pues cuantos golpes dieron en vuestro delicadísimo Cuerpo, tantos puñales atravesaron sus purísimas entrañas.

Alabado seáis, mi Dios.

Yo os ofrezco, dulcísimo Jesús, por las almas del Purgatorio, aquellos horribles dolores que os causaron por todo vuestro Cuerpo Santísimo, y las llagas que os hicieron con más de cinco mil azotes, y aquel desmayo tan grande que al fin tuvisteis, por el intenso dolor y falta de sangre, cayendo en tierra como difunto.

Alabado seáis, mi Dios.


Oración

Para cada día después de los ofrecimientos:

Dios eterno, por tu inmensa clemencia, en nombre de tu Hijo Jesucristo y por los méritos de su Pasión santísima, te suplico con cedas eterno descanso a las afligidas almas que están detenidas en las acerbísimas penas del Purgatorio, para que cuanto antes gocen de la bienaventuranza eterna como los desean. También te pido humildemente Dios mío, en nombre del mismo Jesucristo, Hijo tuyo y Redentor del mundo, que perdones los pecados que yo y todos los hombres hemos cometido, que a todos nos des verdadero arrepentimiento para enmendarnos y observar tu divina Ley, con los auxilio de gracia que necesitamos para mejor servirte en esta vida y alabarte en la eterna gloria que esperamos por tu infinita misericordia.

Amén.

Padre nuestro… Avemaría… Gloria…

Oración

¡Oh Dios, Creador y Redentor de las almas! Concede a las de tus siervos y siervas la remisión de todos sus pecados, para que consigan por las piadosas oraciones de tu Iglesia, la indulgencia y el perdón que siempre necesitaron. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

No hay comentarios:

Publicar un comentario