lunes, 6 de marzo de 2017

Guardia de Honor del Sagrado Corazón de Jesús. / Devoción al Sagrado Corazón de Jesús Para todos los días del mes. Día 14. Jesús nos invita… Devoción al Sagrado Corazón de Jesús Para todos los días del mes. Día 14. Jesús nos invita…

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús
Para todos los días del mes. Día 14. Jesús nos invita a confiar en su bondad.

Amor-a-su-Corazon-Sacratisimo

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Acto de Contrición

Misericordia, Señor, hemos pecado. Por tu inmensa compasión borra nuestras culpas. Contra Ti, contra Ti sólo pecamos. Cometimos las maldades que Tú aborreces. Aparta de nuestros pecados tu vista. Borra de nuestras almas toda culpa. Oh Dios crea en cada uno un corazón puro, y no alejes de nosotros tu Santo Espíritu. Como se aleja el Oriente del Occidente, así tú alejas nuestros pecados. Tú perdonas nuestras faltas. Eres compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos tratas como merecen nuestros pecados ni nos castigas como lo exigen nuestras culpas. Como se eleva el cielo sobre la tierra, así se eleva tu bondad sobre nosotros. Como un padre siente ternura por sus hijos, así Tú, oh Dios, sientes compasión por tus servidores. Sabes de qué estamos hechos y recuerdas que somos barro. Tu misericordia, Señor, dura por siempre. Recuerda Señor que tu ternura y tu misericordia son eternas: no te acuerdes de nuestros pecados ni de las maldades de nuestra vida pasada. Acuérdate de nosotros con misericordia, por tu bondad, Señor. Por el honor de tu Nombre perdona nuestras culpas que son muchas. Te lo suplicamos en el nombre de Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.

Acto de Consagración

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano; míranos humildemente postrados ante tu altar. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y, para que podamos hoy unirnos más íntimamente contigo, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

Es verdad que muchos jamás te conocieron, que muchos te abandonaron después de haber despreciado tus mandamientos; ten misericordia de uno y de otros, benignamente Jesús, y atráelos a todos a tu Santísimo Corazón.

Reina, Señor, no solamente sobre los fieles que jamás se apartaron de ti, sino también sobre los hijos pródigos que te abandonaron, y haz que estos prontamente regresen a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

Reina sobre aquellos a quienes traen engañados las falsas doctrinas o se hallan divididos por la discordia, y vuélvelos al puerto de la bondad y a la unidad de la fe, para que en breve no haya sino un solo redil y un solo Pastor.

Concede, Señor, a tu Iglesia, segura y completa libertad; otorga la paz a las naciones y haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola voz: Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos vino la salud: a Él sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.


Padrenuestro… Avemaría… Gloria al Padre…




Día 14
Jesús nos invita a confiar en su bondad.

Lectura del santo Evangelio según san mateo 11, 25-30

En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: “Yo te bendigo. Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños.
Si, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.

Palabra del Señor.

Plegaria
Salmo 103

La bondad misericordiosa de nuestro Señor


Bendice, alma mía, al Señor y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor y no olvides sus beneficios.

Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; Él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura; Él sacia de bienes tus anhelos y como un águila se renueva tu juventud.

El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando, ni guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestros pecados, ni nos castiga según nuestras culpas.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,se levanta su bondad sobre sus fieles; como está distante el oriente del Occidente. Así aleja de nosotros nuestros delitos; como un Padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles; porque Él conoce de qué fuimos hechos, se acuerda de que somos de barro.

Los días del hombre duran lo que la hierba, florecen como flor del campo, que el viento la rosa y ya no existe. Pero la misericordia del señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos; para los que guardan la alianza y recuerdan y cumplen sus mandatos.

El Señor puso en el cielo su trono, su soberanía gobierna el universo. Bendecid al Señor, ángeles suyos: poderoso ejecutores de sus órdenes prontos a la voz de su palabra.

Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís sus deseos.
Bendecid al señor, todas sus obras en todo lugar de su imperio.
Bendice, alma mía, al Señor.


Gloria al Padre…




La última gran promesa.

En el año 1638 se estrenó la nueva capilla construida en el convento de Paray Le Monial en honor del Sagrado Corazón de Jesús. Fue un día de especial solemnidad en aquel pueblecito y todos los vecinos llegaron a asistir a la ceremonia de la bendición de la primera capilla en honor al Corazón de Jesús.

Durante las tres horas que duró la ceremonia, santa margarita permaneció en éxtasis, y en ese tiempo recibió la Última Revelación del Corazón de Jesús, lo que se llamó:
LA GRAN PROMESA y le dijo así:
“Prometo en la excesiva misericordia de mi Corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen: los nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final, o sea que no morirán en enemistad con Dios y sin recibir los últimos sacramentos. Mi Corazón será un refugio seguro en el último momento.”






La muerte de Santa Margarita

Santa-MargaritaMaria-Alacoque
Aunque únicamente tenía 43 años de edad, Margarita estaba tan débil que se dio cuenta de que se le acercaba su hora final y se preparó para ello con un retiro de 40 días.

Aunque el médico decía que ella viviría bastante tiempo más, la santa recibió la Comunión el 16 de octubre de 1690 como si fuera su última Comunión. El 17 de octubre le administraron la unción de los enfermos, porque estaba extremadamente débil.

Ultimas exclamaciones. Poco antes de morir exclamó emocionada: “Qué hermoso ir a encontrarme con el Corazón amabilísimo de Jesús qué dulce es morir después de haber tenido una tierna Devoción al Corazón de aquel que nos va a juzgar” antes de entrar en agonía pidió que le rezaran las Letanías del Corazón de Jesús.

Y aquel 17 de octubre de 1690, teniendo a su lado a dos de las que habían sido sus novicias, que la amaban muchísimo y a las cuales le había anunciado que la acompañarían en los últimos momentos, murió santamente diciendo: “¡Jesús, Jesús!”

Margarita se fue a la eternidad, pero su mensaje de Devoción al Sagrado Corazón de Jesús empezó a difundirse con gran fuerza por toda la tierra, haciendo enorme bien a muchas almas.


Cuando el Papa Juan Pablo II fue a Paray Le Monial a visitar el Santuario del Sagrado Corazón y la tumba de santa Margarita dijo al pueblo: “Pidámosle al Corazón de Jesús que nos conceda el gran favor que anunció por medio del profeta Ezequiel: Que nos cambie este nuestro corazón de piedra, duro y frío, por un corazón de carne que ame con todas sus fuerzas a Dios y al prójimo”

Exequiel 11,19

Práctica: encomendaré a Dios a los moribundos, especialmente a los que van a morir primero que nosotros y a los que están en mayor peligro de condenación.








Gozos

Pues eres de nuestro amor el más tierno y dulce encanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

I
En este Pan, escondido se encuentra tu Corazón, para dar paz y perdón al que llega arrepentido; escucha, pues, el gemido que eleva el alma; entre tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

II
Tu Santa Cruz es el emblema de tu ternura y amor, asilo del pecador, consoladora en la pena; y por esto el alma llena de gratitud, alza un canto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

III
Con la corona ceñida de espinas, tu Corazón nos muestra la compasión que por el hombre has tenido, y por eso nuestro olvido te hace sufrir, ¡Oh Amor Santo!
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

IV
Con una lanza atrevida abrió el soldado tu pecho, y allí nos das el derecho de ir a buscar acogida; por esto el alma afligida cambia en gozo su quebranto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

V
De tu entreabierto costado brota a torrentes la vida; en él encuentra acogida el triste, el desamparado; por eso el que te ha gustado, te dice lleno de encanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
VI
Mas no tan sólo el costado la cruel lanza desgarró; a tu Corazón llegó dejándolo atravesado, ¡Oh, cuánto, Jesús amado, te debe mi alma! Por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

VII
Aquí en este Sacramento de tu Corazón palpitante nos brinda, Jesús amante, el más sabroso alimento; eres de amor el portento que asombra al mundo y por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

VIII
Conociendo tu ternura ¿Cómo puede el pecador abandonarte, Señor, por buscar a la criatura? Venga, pues, toda alma pura y diga bañada en llanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

IX
Por las penas interiores de tu amable Corazón haz que en santa contrición te busquen los pecadores; escucha nuestros clamores y pon fin a nuestro llanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

 

Oración final

Acto de fe, esperanza y caridad.

Dios mío, creo en Ti, fortalece, Señor, mi fe.

Espero en Ti, afirma mi esperanza.

Te amo con todo mi corazón; enciende mi amor.

Me pesa de haberte ofendido; aumenta mi dolor.

Te adoro como a mi primer principio; te deseo como a mi último fin.

Te doy gracias como a mi continuo bienhechor; te invoco como a mi soberano defensor.

Dígnate Dios mío, dirigirme con tu justicia, consolarme con tu misericordia y ampararme con tu poder.

Te consagro todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos; a fin de que de hoy en adelante piense siempre en Ti, hable de Ti, obre según Tú y padezca por Ti

Señor, hágase en mi y en todas mis cosas tu Santísima Voluntad, en tiempo y en eternidad.

Te suplico que ilumines mi entendimiento, fortalezcas mi voluntad, purifiques mi corazón y santifiques mi alma.

Socórreme, Señor con tu gracia para vencer la soberbia con la humildad, la avaricia con la generosidad, la pereza con la diligencia, la lujuria con la mortificación, la envidia con la caridad, la ira con la paciencia, la gula con la abstinencia, la tibieza con el fervor; y todas mis inclinaciones y afectos desordenados con tu Santo temor y amor.

Amén.

Oremos

Te pedimos, Dios Todopoderoso y eterno, que, al celebrar la grandeza de tu amor que resplandece en el Corazón de tu Hijo, recibamos de esta fuente divina gracias cada vez más abundantes.

Dios de amor, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad, te pedimos que al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos obras de reparación y desagravio, y obtengamos el perdón de nuestros pecados y un aumento y progreso de nuestro amor hacia ti. Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

En el nombre del Padre y….


“Venid a mí los que estáis angustiados y fatigados, yo los aliviaré”

venid-a-Mi

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