lunes, 6 de marzo de 2017

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús Para todos los días del mes. Día 30. Jesús calma las tempestades…

Devoción al Sagrado Corazón de Jesús
Para todos los días del mes. Día 30. Jesús calma las tempestades.

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En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Acto de Contrición

Misericordia, Señor, hemos pecado. Por tu inmensa compasión borra nuestras culpas. Contra Ti, contra Ti sólo pecamos. Cometimos las maldades que Tú aborreces. Aparta de nuestros pecados tu vista. Borra de nuestras almas toda culpa. Oh Dios crea en cada uno un corazón puro, y no alejes de nosotros tu Santo Espíritu. Como se aleja el Oriente del Occidente, así tú alejas nuestros pecados. Tú perdonas nuestras faltas. Eres compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia. No nos tratas como merecen nuestros pecados ni nos castigas como lo exigen nuestras culpas. Como se eleva el cielo sobre la tierra, así se eleva tu bondad sobre nosotros. Como un padre siente ternura por sus hijos, así Tú, oh Dios, sientes compasión por tus servidores. Sabes de qué estamos hechos y recuerdas que somos barro. Tu misericordia, Señor, dura por siempre. Recuerda Señor que tu ternura y tu misericordia son eternas: no te acuerdes de nuestros pecados ni de las maldades de nuestra vida pasada. Acuérdate de nosotros con misericordia, por tu bondad, Señor. Por el honor de tu Nombre perdona nuestras culpas que son muchas. Te lo suplicamos en el nombre de Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos.

Amén.



Acto de Consagración

Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano; míranos humildemente postrados ante tu altar. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y, para que podamos hoy unirnos más íntimamente contigo, cada uno de nosotros se consagra espontáneamente a tu Sagrado Corazón.

Es verdad que muchos jamás te conocieron, que muchos te abandonaron después de haber despreciado tus mandamientos; ten misericordia de uno y de otros, benignamente Jesús, y atráelos a todos a tu Santísimo Corazón.

Reina, Señor, no solamente sobre los fieles que jamás se apartaron de ti, sino también sobre los hijos pródigos que te abandonaron, y haz que estos prontamente regresen a la casa paterna, para que no perezcan de hambre y de miseria.

Reina sobre aquellos a quienes traen engañados las falsas doctrinas o se hallan divididos por la discordia, y vuélvelos al puerto de la bondad y a la unidad de la fe, para que en breve no haya sino un solo redil y un solo Pastor.

Concede, Señor, a tu Iglesia, segura y completa libertad; otorga la paz a las naciones y haz que del uno al otro polo de la tierra resuene esta sola voz: Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos vino la salud: a Él sea la gloria y el honor por los siglos de los siglos. Amén.

Padrenuestro… Avemaría… Gloria al Padre…


Día 30
Jesús calma las tempestades.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 14, 21-36

Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar, se turbaron y decían: “Es un fantasma” y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: “¡Animo!, soy yo; no temáis.” Pedro le respondió: “Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas.” “¡Ven!” le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: “¡Señor, sálvame!” al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” subieron a la barca se postraron ante él diciendo: “Verdaderamente eres Hijo de Dios.”
Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.

Palabra del Señor.

Plegaria
Oración de San Ambrosio

san-Ambrosio

Señor mío Jesucristo, yo el pecador más indigno, confiando en tu misericordia y bondad más que en mis propios merecimientos, vengo con respeto y reverencia a tomar parte en el banquete dulcísimo del altar. Reconozco que tanto mi corazón como mi mente están manchados con muchos pecados y que mi cuerpo y mi lengua no han sido guardados cuidadosamente.

Por lo cual ¡Oh Dios piadoso! ¡Oh majestad adorable yo miserable en medio de tantas angustias y peligros, recurro a ti que eres fuente de misericordia, a tu acudo en busca de salud, y me refugio bajo tu poderosa protección; y ya que mes es imposible excusarme ante tu mirada de juez irritado, deseo vivamente obtener tu perdón, ya que eres mi Redentor y Salvador.

A ti, Señor, presento mis debilidades y pecados para que me perdones. Reconozco que te he ofendido frecuentemente, por eso me humillo y me arrepiento y espero en tu misericordia infinita. Olvida mis culpas y no me castigues como merecen mis pecados. Perdóname tú que eres la bondad.

Amén.

¿Qué es lo que pide y que es lo que promete el Sagrado Corazón de Jesús a sus devotos?

I. Lo que pide

Según las revelaciones que Jesús hizo a su sierva santa Margarita María Alacoque, Él pide a sus devotos 7 demostraciones de afecto y Devoción:

1° Celebrar su Fiesta. El viernes de la semana siguiente a la fiesta del Corpus Cristi. Y dedicar esta Fiesta ante todo a pedirle perdón y a desagraviarlo por las ofensas que recibe de los pecadores, y a demostrarle el amor que sentimos hacia Él, y nuestra gratitud.

2° tener y honrar la Imagen del Sagrado Corazón en los hogares. No basta con tenerla. Es necesario honrarla con oraciones y con una buena conducta.

3° ofrecerle la Comunión de los Primeros Viernes, para desagraviarlo y ofrecerle amor y reparación en cambio de la frialdad y el desprecio que recibe de tantos pecadores.

4° imitarlo en sus virtudes, especialmente en su mansedumbre y en su humildad, y cumplir así aquel mandato suyo: “Aprendan de mi que soy manso y humilde de Corazón.”

5° honrarlo en la Sagrada Eucaristía. Ante un mundo que se ha enfriado tanto en el amor hacia Jesús, demostrarle ante el Santísimo Sacramento que lo amamos, lo adoramos y le agradecemos sus inmensos beneficios.

6° Propagar su Devoción. Él ha prometido inmensos y maravillosos premios a quienes propaguen esta Devoción, y ha cumplido ayudando de forma impresionante a los que lo hacen.

7° Que cada persona y cada familia se consagre al Divino Corazón de Jesús.

II. Lo que Promete

1° Bendecirá las casa donde sea honrada y expuesta la Imagen del Sagrado Corazón.

2° Asistirá en la hora de la muerte a quienes le ofrezcan la Comunión de los Primeros Viernes.

3° Dará paz a las familias y bendecirá sus empresas.

4° Consolara en sus aflicciones a sus devotos.

5° Los pecadores se convertirán. Los tibios se volverán fervorosos y los fervorosos progresarán mucho en la perfección y santidad.

6° Quienes propaguen la Devoción al Sagrado Corazón de Jesús tendrán su nombre escrito en el Corazón de Cristo y jamás será borrado de allí.

7° Concederá a cada persona gracias y ayudas especiales según el estado y la profesión de cada uno.


Ante todo esto podemos repetir las palabras que pronunció san Francisco cuando el Sumo Pontífice le concedió las indulgencias para los que visitaran su Iglesia de la Porciúncula: “Todos a volvernos millonarios para el Cielo practicando esta santa Devoción.”




Práctica: recordaré algunos favores que Dios me ha concedido y le daré gracias.



Gozos

Pues eres de nuestro amor el más tierno y dulce encanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

I
En este Pan, escondido se encuentra tu Corazón, para dar paz y perdón al que llega arrepentido; escucha, pues, el gemido que eleva el alma; entre tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

II
Tu Santa Cruz es el emblema de tu ternura y amor, asilo del pecador, consoladora en la pena; y por esto el alma llena de gratitud, alza un canto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

III
Con la corona ceñida de espinas, tu Corazón nos muestra la compasión que por el hombre has tenido, y por eso nuestro olvido te hace sufrir, ¡Oh Amor Santo!
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

IV
Con una lanza atrevida abrió el soldado tu pecho, y allí nos das el derecho de ir a buscar acogida; por esto el alma afligida cambia en gozo su quebranto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

V
De tu entreabierto costado brota a torrentes la vida; en él encuentra acogida el triste, el desamparado; por eso el que te ha gustado, te dice lleno de encanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.
VI
Mas no tan sólo el costado la cruel lanza desgarró; a tu Corazón llegó dejándolo atravesado, ¡Oh, cuánto, Jesús amado, te debe mi alma! Por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

VII
Aquí en este Sacramento de tu Corazón palpitante nos brinda, Jesús amante, el más sabroso alimento; eres de amor el portento que asombra al mundo y por tanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

VIII
Conociendo tu ternura ¿Cómo puede el pecador abandonarte, Señor, por buscar a la criatura? Venga, pues, toda alma pura y diga bañada en llanto,
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

IX
Por las penas interiores de tu amable Corazón haz que en santa contrición te busquen los pecadores; escucha nuestros clamores y pon fin a nuestro llanto.
Todos los pueblos te adoren, Corazón amable y santo.

 

Oración final

Acto de fe, esperanza y caridad.

Dios mío, creo en Ti, fortalece, Señor, mi fe.

Espero en Ti, afirma mi esperanza.

Te amo con todo mi corazón; enciende mi amor.

Me pesa de haberte ofendido; aumenta mi dolor.

Te adoro como a mi primer principio; te deseo como a mi último fin.

Te doy gracias como a mi continuo bienhechor; te invoco como a mi soberano defensor.

Dígnate Dios mío, dirigirme con tu justicia, consolarme con tu misericordia y ampararme con tu poder.

Te consagro todos mis pensamientos, palabras, obras y trabajos; a fin de que de hoy en adelante piense siempre en Ti, hable de Ti, obre según Tú y padezca por Ti

Señor, hágase en mi y en todas mis cosas tu Santísima Voluntad, en tiempo y en eternidad.

Te suplico que ilumines mi entendimiento, fortalezcas mi voluntad, purifiques mi corazón y santifiques mi alma.

Socórreme, Señor con tu gracia para vencer la soberbia con la humildad, la avaricia con la generosidad, la pereza con la diligencia, la lujuria con la mortificación, la envidia con la caridad, la ira con la paciencia, la gula con la abstinencia, la tibieza con el fervor; y todas mis inclinaciones y afectos desordenados con tu Santo temor y amor.

Amén.

Oremos

Te pedimos, Dios Todopoderoso y eterno, que, al celebrar la grandeza de tu amor que resplandece en el Corazón de tu Hijo, recibamos de esta fuente divina gracias cada vez más abundantes.

Dios de amor, que en el Corazón de tu Hijo, herido por nuestros pecados, has depositado infinitos tesoros de caridad, te pedimos que al rendirle el homenaje de nuestro amor, le ofrezcamos obras de reparación y desagravio, y obtengamos el perdón de nuestros pecados y un aumento y progreso de nuestro amor hacia ti. Te lo pedimos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina y es Dios por los siglos de los siglos.

Amén.

En el nombre del Padre y….


“Dichosos los que confían en Ti”

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