sábado, 25 de marzo de 2017

A María del Buen Amor. Bibliografía



Oración a
María del Buen Amor
“Salve, Santa María, Madre del Verbo encarnado: María del Buen Amor.
Alabamos, veneramos y bendecimos tu dulce Nombre, María, ya que fuiste ungida por el buen amor del Espíritu Santo en el preciso instante de tu concepción.
Por el buen amor que el arcángel Gabriel te anunció, y que tú supiste entrañar en el tabernáculo de tu corazón virginal…
Por el buen amor que te inspiró salir al encuentro de Isabel, tu prima, donde pusiste melodía de alabanza feliz al Magníficat de la encarnación…
Por el buen amor que Dios te prodigó, mientras contemplabas en silencio al divino Niño recostado en el pesebre…
Por el buen amor que en el misterio de Nazaret acompasó las horas y los días en que tú cuidaste el fruto bendito de tu vientre…
Por el buen amor que quisiste compartir en las bodas de Caná, cuando interpusiste tu maternal mediación entre la omnipotencia de tu Hijo y las carencias de otros, que más tarde serían tus hijos…
Por el buen amor que te sostuvo de pie junto al misterio de la Cruz de tu Bendito Hijo moribundo…
Por el buen amor con que acariciaste piadosamente el Sacratísimo Cuerpo de tu Hijo, cuando lo bajaron del leño de la cruz…
Por el buen amor que cicatrizó la herida de tu Corazón traspasado, cuando recibiste el abrazo pascual de tu Hijo resucitado…
Por el buen amor de Dios que te revistió de luz y belleza, cuando tu Hijo, el Rey de la Gloria, te coronó como Reina de los Cielos…

Salve, Santa María del Buen Amor: en ti y en tu Hijo, en toda circunstancia, confiamos y esperamos recibir aquellas gracias que hoy imploramos en tu presencia. Amén”.
A medida que avanzamos por el adviento, y la Navidad va anunciándose en los hermosos textos que la Palabra de Dios y la sagrada liturgia nos ofrecen, pienso que la intercesión de Santa María, Maestra insigne del Adviento y Señora de la Navidad, nos puede inducir más fácilmente en la hondura de estos días santos, que son días de revelación. Es decir, tiempo para recibir las manifestaciones nuevas del amor inefable del Cielo hecho carne en Jesús y prolonganción sacramental en la Santísima Eucaristía.
La Oración a María del Buen Amor, que he compuesto hace un par de años, refleja el Misterio de María tomada y asimilada al Buen Amor del Dios trinitario. Quizá en estos días les pueda servir como una oración litánica más contemplativa, de esta Virgen partícipe del plan amoroso del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Padre Claudio Bert.

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