lunes, 6 de febrero de 2017

Obispo a Trump: ¿Hay “diferencias” en el color de piel, la religión, el país de origen?

Obispo a Trump: ¿Hay “diferencias” en el color de piel, la religión, el país de origen?


La Iglesia católica frente a las órdenes ejecutivas contra migrantes y refugiados: la compasión es el camino
Mahangu Weerasinghe  JAIME SEPTIÉN  5 FEBRERO, 2017

En su columna semanal de la revista *Angelus*, el arzobispo de Los Ángeles y vicepresidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), José H. Gómez, realiza una profunda reflexión sobre los temas migratorios que han suscitado las dos acciones ejecutivas que el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump ha propuesto como primeros pasos de su gobierno.

Además de la cuestión del muro en la frontera con México, el arzobispo Gómez enfrenta, directamente, el tema del veto a los refugiados de algunos países musulmanes y la cuestión de dejar entrar a Estados Unidos—prioritariamente– a los cristianos perseguidos.

¿Hay “diferencias” en el color de piel, la religión, el país de origen?


La premisa central de la reflexión que hace el arzobispo Gómez es si es posible decidir el que algunas personas sean o no dignas de amor y de acogida porque tienen diferente color de piel, diferente religión o nacieron en el “país equivocado”.

Como pastor de la arquidiócesis de Los Ángeles, el arzobispo Gómez lamenta que el temor, la confusión y el enojo que han provocado estas súbitas acciones ejecutivas en todo el mundo, pareciera no hacer mella en las autoridades políticas que están al cargo de implementarlas, lo que comunica al mundo una fuerte indiferencia.

“Ahora mismo, comenta el prelado en su reflexión, ninguna otra nación acepta más refugiados que Estados Unidos; entonces, ¿qué clase de mensaje le estamos mandando al mundo?”

Más adelante señala que todos están de acuerdo en que Estados Unidos –sobre todo a partir del 9/11—tiene la obligación de asegurar sus fronteras y establecer un criterio para definir quién tiene permiso de entrar y cuánto tiempo tiene permitido quedarse.

“Pero nuestra aproximación a esos temas debe ser consistente con nuestros ideales. Estados Unidos siempre ha sido diferente, algunos dirán excepcional, recibiendo inmigrantes y construyendo refugios para ellos”, dice el arzobispo angelino.

Subraya el arzobispo Gómez en su escrito que si bien estas órdenes ejecutivas refuerzan leyes existentes, también lo es que ahora hay millones de indocumentados viviendo en el país “incluyendo a niños que son ciudadanos viviendo en casa de sus padres indocumentados”.

Sin reforma no hay justicia

“Estos niños tienen derecho –como ciudadanos y como hijas e hijos de Dios—a crecer con alguna seguridad de que sus padres no van a ser deportados”, afirma el arzobispo Gómez, quien, junto con la USCCB, ha sido extraordinariamente insistente en que su país necesita una verdadera (y duradera) reforma migratoria.

Para el purpurado de origen mexicano, nacionalizado estadounidense, una política de puro reforzamiento de las leyes actuales, sin una reforma migratoria integral, “conduciría a una pesadilla de los derechos humanos”

“Como Iglesia, recuerda el arzobispos de Los Ángeles, nuestras prioridades descansan en nuestra gente; continuaremos respondiendo al llamado de Cristo a través de nuestras parroquias, servicios de caridad y organizaciones de ayuda”.

Luego, recalca lo que ha dicho en anteriores ocasiones: la más constructiva y compasiva medida que puede hacer el gobierno estadounidense en este momento es detener las deportaciones “y suspender la amenaza (de deportación) de aquellos que no son violentos criminales”.

Termina diciendo el arzobispo Gómez que la misión de los cristianos es muy clara: escuchar el llanto de los pobres, abrir las puertas al extranjero que toca en ellas y ver el rostro de Cristo en el inmigrante y en el refugiado”.

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