jueves, 9 de febrero de 2017

Niña pequeña ahogada se recupera milagrosamente en respuesta a oraciones

Niña pequeña ahogada se recupera milagrosamente en respuesta a oraciones


Mientras rezamos por la sobrina de Britney Spears esta semana, recordamos a la familia Loboda, probando así que a veces la oración es un sanador realmente poderoso
Bob Starr  CERITH GARDINER  8 FEBRERO, 2017   GUARDAR EN MI LISTA DE LECTURA

Todos sabemos que el agua y los niños sin supervisión no son una buena combinación; es una de esas pesadillas recurrentes que temen todos los padres, en especial cuando se acerca la temporada veraniega. Con una estadística en Estados Unidos de cerca de diez personas ahogadas accidentalmente cada día, dos de ellas son niños y, por desgracia, la realidad es que puede suceder en un abrir y cerrar de ojos.

Este lunes, Britney Spears tuiteaba pidiendo “buenos deseos y oraciones” para su sobrina de ocho años, Maddie, que había tenido un accidente por el cual casi se ahoga.

La cuatrimoto en la que iba la niña volcó y cayó a un estanque, donde quedó atrapada dentro del vehículo. Los familiares intentaron rescatarla, en vano, y hubieron de esperar dos minutos hasta que llegaron los servicios de emergencia para sacarla del agua.

Hasta hace pocas horas la condición de Maddie era crítica en el hospital y la familia pedía oraciones para ayudar a salvar a su querida pequeña. Es uno de esos momentos en los que rezar es de verdad una de las pocas cosas que se pueden hacer.


Pero ¿cuánto ayuda en realidad rezar en situaciones extremas como esta? Bueno, según puede
asegurar otra familia de Florida, mucho. A veces estas importantes oraciones pueden marcar la diferencia.

Justo antes de Navidad, Matt y Kristin Loboda estaban visitando a su familia de Phoenix, Arixona, con sus cinco hijos. El 29 de diciembre, antes de ir a almorzar, Matt se encontraba en el jardín jugando al disc-golf con los niños. En Facebook explicó más tarde la tragedia ocurrida:

“No habría pasado ni un minuto y nos percatamos de que faltaba Joy [de 19 meses].

En mi corazón supe que algo terrible había pasado. Así que corrí hacia el estanque koi que hay en la propiedad. (…) Sin embargo, escuché al Espíritu Santo decirme que corriera hacia la piscina. La piscina está totalmente cerrada, así que no se me ocurrió empezar por allí.

Corrí hacia la piscina y vi a Joy flotando en la superficie del agua. De inmediato salté la vaya de metro y medio y me tiré al agua. La saqué rápidamente de la piscina y junto con mi cuñado empezamos con la RCP y llamamos a emergencias. Aunque nos pareció una eternidad, estoy seguro de que los paramédicos llegaron con rapidez.

Mientras insuflaba aire en los pulmones de Joy, rezaba por que mi aliento fuera el aliento de Dios en su interior. Entre respiraciones, suplicaba que el Ruah de Dios entrara en ella. Sus labios estaban azules y sus preciosos ojos azules abiertos por completo. Podía ver cómo sus pupilas se encogían a un ritmo alarmante.

Entonces empecé a rezar entre respiración con las palabras de Jesús, “Talita cum”, que significa “Niña, a ti te digo, ¡levántate!”. Sabía que necesitábamos un milagro porque podía sentir cómo se apagaba. […]

Llegaron los paramédicos (…), cerré los ojos y recé (…). Antes de darme cuenta estábamos en urgencias y nos conducían a una habitación privada (…). Yo todavía tenía fe y manifesté que mi hija iba a vivir. El médico de urgencias vino y no tenía buen aspecto.

Pero entonces dijo: “tiene pulso”. Y eso era todo lo que necesitaba escuchar. Era toda la esperanza que buscaba.

Mientras el personal de rescate trataba de salvar la vida de la pequeña Joy, que estuvo sin pulso durante 25 minutos, amigos de la familia empezaron a pedir oraciones en Facebook con el hashtag #prayforjoy. Y las oraciones lo inundaron todo. Y entonces llegó la parte milagrosa; parecía que las oraciones habían funcionado, y además muy bien.

Aunque Matt dijo que “camino del hospital sabía que la habíamos perdido”, parecía que Joy y Dios tenían otros planes. Con cientos de personas unidas en oración por todo el mundo digital y virtual, y con su tío Ignatius, fraile franciscano, que acudió al lecho de la pequeña para decir misa, Joy mostró signos de recuperación.

A pesar de estar en coma inducido y de tener dos coágulos (que necesitaban operación para salvar la pierna de la niña), la pequeña empezó a sanar. Su madre Kristin publicó lo siguiente en Facebook el 9 de enero:

En la primera semana después del accidente de Joy, no pensaba que volvería a sonreír jamás. La oscuridad era tan profunda que mi cuerpo se apagó por completo (…) pero con vuestras oraciones, Dios dispersó las tinieblas y trajo de vuelta a la vida a nuestra pequeña. Sé sin lugar a dudas que Dios escucha y responde de verdad las oraciones de Sus hijos. Su gloria se ha dado a conocer a través de nuestra Joy y de hecho vuelvo a sonreír mientras sujeto la mano de mi hija, enferma, pero muy viva”.

Contra todo pronóstico, Joy está de vuelta en casa y continúa recuperándose bien, con un pequeño andador y una radiante sonrisa de oreja a oreja.

Su padre Matt compartió las novedades en su página de Facebook:

“Escribo estas palabras con enorme gratitud. Joy lleva en casa poco más de una semana. Sé con toda seguridad que Dios Padre escuchó mi oración y las millones de oraciones dichas por Joy. Literalmente, Él nos la ha devuelto. Supe que la habíamos perdido mientras le practicaba la RCP. No obstante, recé con fe las palabras que Jesús rezó por aquella muchacha de doce años muerta en las Escrituras.

Ella también estaba muerta. Estaba tan muerta que cuando Jesús dijo que solo estaba durmiendo todos se rieron de Él. Habrá gente ahí fuera que se ría de mí. Sin embargo, recé aquellas palabras de Jesús en arameo sobre y dentro del cuerpo inerte de mi hija. El milagro comenzó en aquel momento.

Un par de días antes de que nos dieran el alta, una doctora me dijo una cosa y no pretendo entender la ciencia de sus palabras. Me dijo que, científicamente, pueden predecir el resultado de una víctima de ahogamiento según el nivel de PH en la sangre. Con lágrimas en los ojos, la doctora me dijo que ¡Joy ni siquiera daba lectura de PH! Luego me contó que era un milagro que estuviera viva y mucho más que no tuviera ningún daño cerebral. […]”.

También repleto de gratitud, el muy aliviado padre Matt publicó un vídeo de la pequeña Joy activa, sonriente, entretenida con sus colores. Una historia hermosa y un auténtico testimonio de amor, fe y esperanza.

Únicamente podemos tener fe para que estas oraciones sigan obrando lo mejor para otras personas que las necesiten, como Maddie, la joven sobrina de Britney Spears. Así que ofrecemos nuestro amor y nuestras oraciones a Maddie, con la esperanza de que ella también pueda recuperarse del trágico accidente de ATV (vehículo similar a un quad) que sufrió el pasado fin de semana en su casa de Kentwood, Louisiana.

De hecho, la niña, de 8 años, recuperó la consciencia este martes al mediodía, según comunicó el hospital en el que permanece ingresada, que informó que Maddie “está consciente y reconoce a los miembros de su familia que no se han separado de ella desde el accidente. Los médicos le retiraron la ventilación y está despierta y hablando. Maddie continúa recibiendo oxígeno y está siendo monitorizada constantemente, pero parece que no ha sufrido ningún daño neurológico a causa del accidente”.

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