viernes, 17 de febrero de 2017

Los 4 consejos para un uso correcto de los antibióticos


Los 4 consejos para un uso correcto de los antibióticos

La especialista del Bambin Gesù: así se puede detener la resistencia a los fármacos
Michael Heilemann  GELSOMINO DEL GUERCIO  13 FEBRERO, 2017   GUARDAR EN MI LISTA DE LECTURA

Los titulares de los diarios informan la llegada del apocalipsis bacteriano, citando un estudio publicado en Antimicrobial Agents and Chemotherapy el 26 de mayo de 2016.

El problema de la resistencia a los antibióticos existe, es real y probablemente crea y creará cada vez más problemas. Pero en este caso la noticia fue informada de manera sensacionalista y poco correcta.

El estudio estadounidense


El estudio en cuestión informa del caso de una mujer internada en un hospital en Pennsylvania de la que se identificó la bacteria responsable de una infección urinaria. Esta bacteria se identificó más tarde como una cepa de E. Coli que mostró una característica nunca antes vista en los Estados Unidos (pero ya identificada anteriormente en China y en Europa): la resistencia a un antibiótico llamado colistina, conducida por un plásmido, es decir, una pequeña porción de ADN circular. La bacteria identificada, sin embargo, no era resistente a todos los antibióticos, como demuestra el hecho que la paciente se curó y está bien.

La función de la colistina

La colistina es un antibiótico perteneciente a la clase de las polimixinas, moléculas que actúan sobre la pared bacteriana con un mecanismo no demasiado específico, por ese motivo su uso es a menudo limitado a causa de los efectos colaterales a nivel renal y son utilizados como última opción, en el caso de que otros tratamientos antibióticos no funcionen.

El informe inglés

La doctora Francesca Ippolita Calò Carducci, inmuno infectóloga pediátrica del hospital Bambin Gesù explica a Aleteia: “El problema de la resistencia a los antibióticos existe, es real y está presente en todo el mundo. Cito un informe alarmante del National Risk Register of Civil Emergencies publicado en 2014 en Inglaterra que subraya el riesgo de una verdadera y propia epidemia de resistencia a los antibióticos que podría atacar de aquí a 20 años a 200 mil ciudadanos del Reino Unido causando la muerte de al menos 80 mil”.

La cuestión se debe enfrentar de modo “determinado”. Una serie de preocupaciones – que la experta presenta a Aleteia – se pueden enviar sobre todo a los padres de los niños, que son los sujetos de mayor riesgo.

1 – Asegurarse del diagnóstico

“El principio es que para crear menos resistencia posible es necesario utilizar los menos antibióticos posibles – subraya Calò Carducci – a menudo los padres piden administrar antibióticos a la menor indicación de fiebre. Si la fiebre es causada por un virus, el antibiótico no sólo es inútil sino que puede generar efectos colaterales y puede crear resistencia”.

Es decir, “no se debe utilizar nunca el antibiótico fuera de las indicaciones, y sólo después de que el pediatra se haya asegurado de que existe una infección bacteriana en curso”.

2 – Nunca suspender el tratamiento

Otra indicación importante es no interrumpir el tratamiento precozmente. “Un error que se hace a menudo – continúa la especialista del Bambin Gesù – es suspender el tratamiento antibiótico apenas el niño deja de tener fiebre. Los padres ven que el hijo está bien y suspenden el antibiótico sin consultar al médico”.

En estos casos “el riesgo es que si expongo una población bacteriana a un antibiótico pero no la erradico definitivamente, la próxima vez no podré utilizar el mismo antibiótico porque se habrá creado una resistencia al mismo. Y entonces, tendré que dar una medicina de franja superior, pero los antibióticos no son infinitos”.

Además, existe la posibilidad de transferir el gérmen resistente a personas inmunodeprimidas como otro niño, o personas que están llevando a cabo terapias específicas como la quimioterapia.

3 – Educación en el uso del fármaco

Entonces es fundamental “educar en el uso del tratamiento antibiótico. La resistencia a los fármacos “viaja más rápidamente respecto a nuestra capacidad de producir nuevos antibióticos”.

4 – Lavarse las manos

Otro mensaje que la especialista da a los padres es la importancia de lavarse las manos, “la simple maniobra de lavarse las manos es capaz de reducir significativamente la transmisión de bacterias. Entonces, por eso es fundamental enseñar a los niños a lavarse las manos frecuentemente. A menudo les doy un consejo a los padres de niños de 3 años en adelante: cuelguen un pizarrón en la cocina en donde el niño haga una cruz cuando se lava las manos y al obtener un cierto número de cruces obtiene un premio. Una manera sencilla pero eficaz de educarlos en esta operación además de sencilla, fundamental”.

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