miércoles, 1 de febrero de 2017

Disposiciones necesarias para Comulgar “Bien”

Disposiciones necesarias para Comulgar “Bien”

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La Eucaristía produce en nosotros sus maravillosos efectos, si la recibimos con las debidas disposiciones.

Para hacer una buena Comunión son necesarias tres cosas:
1° estar en gracia de Dios
2° estar en ayunas por lo menos una hora antes de la Comunión
3° saber que lo que se va a recibir, y comulgar con devoción.



Primera disposición

confesarse
Está en gracia de Dios, el que no tiene pecado mortal.
El que comulga en pecado mortal comete un horrible sacrilegio. El que ha cometido pecado mortal debe confesarse antes de comulgar. No basta ponerse en gracia de Dios por medio de un acto de contrición perfecta, sino que es necesario confesarse antes de comulgar.

Así lo manda la santa Iglesia para mayor reverencia y respeto a tan gran Sacramento.

Para recibir los demás Sacramentos de vivos es suficiente un acto de contrición perfecta, aunque es más seguro una buena confesión. Quien, después de haberse confesado bien, recordase algún pecado grave que ha olvidado en la confesión, puede ya comulgar; no necesita confesarse de nuevo antes de comulgar. Deberá confesar el pecado olvidado en la primera confesión que hiciese.

No es necesario confesarse cada vez que se comulga.

Para poder comulgar, la confesión es necesaria sólo cuando después de la última confesión se ha cometido algún pecado mortal. Estando en gracia de Dios, uno puede comulgar siempre que quiera y aun todos los días.

No obstante, es muy bueno seguir la piadosa costumbre de confesarse cada ocho días, quince días o cada mes, según lo que el confesor.

Quien tiene solo pecados veniales, puede comulgar sin confesarse, pues está en gracia de Dios.

Conviene, no obstante, antes de comulgar, purificar bien el alma con actos de contrición.

Aunque hayan pasado algunos días sin comulgar, puede uno comulgar de nuevo sin confesarse.



Segunda disposición

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Para comulgar se requiere el ayuno natural, el cual se rompe con cualquier cosa que se tome por modo de comida o de bebida. Puede comulgar sin estar en ayunas los enfermos, en especial los que están en peligro de muerte.

Esta Comunión se llama Viático, porque es el mejor sustento del alma en su viaje a la eternidad. Pueden recibir Viático varias veces y aun diariamente, si así lo desean.

Los enfermos que no están en peligro de muerte y no pueden estar en ayunas, pueden tomar algún alimento antes de comulgar, bajo las siguientes condiciones:

1° que haya pasado un mes de enfermedad sin que exista esperanza cierta de sanar pronto, postrados en cama, aunque se levanten algunas horas al día, o que no puedan estar en cama por razón de la enfermedad.

2° que se comulgue sólo una o dos veces por semana, según el consejo del confesor.

3° que lo que se tome sea algo a modo de bebida: té, leche, caldo de carne, café u otro alimento liquido, al cual se pueden mezclar algunas otras sustancias, tales como azúcar, huevo batido… con tal que al unirse no pierdan la naturaleza de alimento liquido. También se puede tomar alguna medicina.




Tercera disposición

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Saber lo que se va a recibir, quiere decir conocer lo que la doctrina cristiana enseña acerca de este Sacramento y creerlo firmemente.

Comulgar con devoción quiere decir: acercarse a la Sagrada Comunión con humildad y modestia, así en la persona como en el vestido y preparación antes y dar gracias después de recibirla.

La preparación a la Comunión consiste en considerar lo que vamos a recibir y en hacer actos de fe, esperanza, caridad, contrición, adoración, humildad y deseo de recibir a Jesucristo.

La acción de gracias después de la Comunión consiste en recogernos interiormente y honrar al Señor dentro de nosotros mismos, renovando los actos de fe, esperanza y caridad, adoración, agradecimiento, ofrecimiento y petición, sobre todo de aquellas gracias que son más necesarias para nosotros o para las personas de nuestra mayor obligación.

Conviene que la acción de gracias dure a lo menos un cuarto de hora.

La falta de tiempo para la preparación y acción de gracias no deber ser motivo para dejar la Comunión. En este caso, basta una breve oración; por ejemplo: ¡Jesús mío, creo en Ti, espero, en Ti, te amo sobre todas las cosas!
Un medio practico para la preparación y acción de gracias es valerse de un devocionario, leyéndolo muy atentamente.

No obstante, es mejor, sobre todo en la acción de gracias no valerse de ningún libro, sino entretenerse muy devotamente en conversar con Jesús.

Cuando comulgamos, Jesucristo permanece en nosotros con su real Presencia, hasta que las especies sacramentales se han consumido, se comete pecado con el pensamiento…

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