sábado, 18 de febrero de 2017

Declaración Obispo Scharfenberger Problemas en respuesta a los recientes rallies Planificación de la Familia



13 de de febrero de, 2017 
Para publicación inmediata

La siguiente es una declaración del obispo Edward B. Scharfenberger:

El tema de política pública de desfinanciar Planificación de la Familia fue objeto de manifestaciones y contra-manifestaciones en todo el país este fin de semana, incluso aquí en la región de la capital. Sin lugar a dudas, Planificación de la Familia ofrece algunos servicios de salud moralmente inobjetables a las mujeres. Sin embargo, esta afirmación no es diferente a decir que un hombre que golpea a su esposa a veces da sus flores. Planificación de la Familia es el indiscutible número uno proveedor de abortos en nuestro país. Este es el "producto" principal para el que se le conoce. El aborto no es cuidado de la salud; cuanto eliminación deliberada de un ser humano único en el vientre de su madre. Este es un hecho científico que no tiene nada que ver con la religión o las creencias religiosas.


En consonancia con este hecho científico, la Iglesia Católica enseña claramente la verdad objetiva de que el aborto es un grave mal moral, y que la cooperación en materia aborto es un pecado mortal.

Cuando los individuos, en particular los de la oficina política, pasan por alto o ignoran la cuestión fundamental de si o no los contribuyentes deben estar financiando el mayor negocio del aborto en el mundo, citando otros servicios de Planificación de la Familia, que están participando en la ofuscación que está, en el mejor, confuso y, en el peor, deshonesto. Y cuando estas personas tienen públicamente a ser católica, su obispo local tiene la responsabilidad de ofrecer la corrección, tanto para el bienestar de las almas de los individuos y para evitar el escándalo entre los fieles católicos.

Tal es el caso desafortunado de que yo, como obispo de Albany, a encontrar en la actualidad. En una protesta local durante el fin de semana la defensa de la financiación pública continua de Planificación de la Familia, tres políticos católicos - uno federal, un estado, y uno local - no sólo participaron pero hablaron apasionadamente en favor del mantenimiento de dicha financiación. Y mientras que cualquier juicio de corazones o almas de estos individuos se deja sólo a Dios, se me ha confiado con el solemne deber de recordarles la enseñanza inequívoca de nuestra fe en la cuestión del aborto, informándoles de que es inadecuado y confuso para el fiel a erigirá públicamente como católico y al mismo tiempo promover el aborto, y los desafía a abrazar el Evangelio de la vida y la renuncia a su apoyo público a la Planificación de la Familia.

Mi oración es que estos y otros funcionarios elegidos llegarán a ver la verdad que el aborto daña a las mujeres y los bebés, y que con valor luchar para defender el derecho a la vida de toda persona humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.

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