sábado, 28 de enero de 2017

No dejes que el miedo te paralice: Los 4 antídotos del papa Francisco contra la pusilanimidad

No dejes que el miedo te paralice: Los 4 antídotos del papa Francisco contra la pusilanimidad

RADIO VATICANO

Memoria, esperanza, valentía y paciencia

Que Dios nos libere del pecado que nos paraliza como cristianos: la pusilanimidad, el tener miedo a todo, que hace que no tengamos memoria, esperanza, valentía y paciencia. Lo pidió el papa Francisco la mañana de este viernes en la misa celebrada en la Casa Santa Marta del Vaticano.

La Carta a los Hebreos propuesta por la liturgia de hoy, afirmó Papa Francisco, nos exhorta a vivir la vida cristiana con tres puntos de referencia: el pasado, el presente y el futuro.

Antes que nada nos invita a recordar, porque “la vida cristiana no comienza hoy, sino que continúa en el hoy”. Hacer memoria es “recordar todo” las cosas buenas y las menos buenas. Es poner mi historia “ante Dios”, sin cubrirla o esconderla.

“Hermanos, acordaos de los primeros días”: los días del entusiasmo, de ir adelante con la fe, cuando se comenzó a vivir la fe, las pruebas sufridas…. No se entiende la vida cristiana, incluso la vida espiritual de todos los días sin memoria. No solo no se entiende: no se puede vivir cristianamente sin memoria”, dijo.

“La memoria de la salvación de Dios en mi vida, la memoria de mis lamentos en mi vida y de cómo me salvó Dios de esos lamentos. La memoria es una gracia. Una gracia que hay que pedir: “Señor que no me olvide de tu paso en mi vida, que no me olvide de los buenos momentos, también de los malos, de las alegrías y de las cruces”. El cristiano es un hombre de memoria.


Vivir en la esperanza de encontrarnos con Jesús

Después el autor de la Carta nos hace entender que “estamos en camino, esperando algo”, en la esperanza de “llegar a algún sitio: un encuentro, el encuentro con el Señor: y nos exhorta a vivir con fe”, prosiguió el Papa.

“La esperanza: mirar al futuro. Así como no se puede vivir una vida cristiana sin la memoria de los pasos realizados, no se puede vivir una vida cristiana sin mirar al futuro con la esperanza del encuentro con el Señor -explicó-. Él nos dice una frase bella: ‘Todavía un poco…’”.

“Eh, la vida es un soplo. Pasa. Cuando uno es joven piensa que tiene mucho tiempo por delante, pero la vida nos enseña esa frase que decimos todos: ‘¡Cómo pasa el tiempo! Este, que lo conocí de niño, ahora se casa’. La esperanza de encontrarLe es una vida en tensión, entre la memoria y la esperanza, el pasado y el futuro”, afirmó.

Vivir el presente con valentía y paciencia

En el tercer punto, la Carta nos invita a vivir el presente, “muchas veces doloroso y triste”, con “valentía y paciencia”: es decir, sin vergüenza, y soportando las vicisitudes de la vida. Somos pecadores, afirmó el Papa, “todos lo somos; hay quien antes y otros después… si queréis podemos hacer una lista luego, pero somos todos pecadores. Todos. Pero seguimos con valentía y paciencia. No nos quedamos ahí, quietos, porque esto no nos hace crecer”.

El pecado que paraliza al cristiano: la pusilanimidad

Finalmente, el autor de la Carta a los Hebreos exhorta a no realizar el pecado que hace que no tengamos memoria, esperanza, valentía y paciencia: la pusilanimidad. “Es un pecado que no te deja seguir por miedo”, mientras Jesús dice: ‘¡No tengáis miedo!’. Pusilánimes son “los que van siempre detrás, cuidándose a sí mismos, que tienen miedo de todo”.

“No arriesgar, la prudencia. Esto te paraliza también, te hace olvidar las gracias recibidas, te quita la memoria, te quita la esperanza porque no te deja moverte. Y el presente de un cristiano, de una cristiana así es como cuando uno va por el camino y llega una lluvia inesperada y el vestido no es bueno y se encoge la tela… almas encogidas… esta es la pusilanimidad: este es el pecado contra la memoria, la valentía, la paciencia y la esperanza”.

“Que el Señor nos haga crecer en la memoria, nos haga crecer en la esperanza, nos dé todos los días valentía y paciencia y nos libere de la pusilanimidad, del tener miedo de todo… Almas encogidas para conservarse -concluyó-. Y Jesús dice: ‘Quien quiera mantener su propia vida, la perderá’”.

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