martes, 31 de enero de 2017

Historias posibles: Hombres anti bienaventuranzas.

Historias posibles: Hombres anti bienaventuranzas.

La familia.


Un joven estudiante de la carrera de ingeniería industrial, compartía con su novia un comentario sobre las bienaventuranzas, le había llamado la atención que el editor lo había enfocado a la sociedad actual de una manera práctica, parecía que daba razones de fe en que la palabra de Dios se podía vivir, hablar de una forma de vida que Jesús propone abiertamente en cierta época, perece que hoy lo propone nuevamente, su novia lo miró y le intentó cambiar de tema, el joven le pregunta: ¿te molesta algo o dije algo inapropiado?, ella le pregunta: ¿eres un católico practicante?, o… ¿eres cristiano?, él le contestó: soy católico, en cuanto a ser practicante, no te sabría decir a que grado se le puede llamar practicante o no, ella se sonrió y le dijo: pues a seguir lo que te dicen en la Iglesia, a creer esas cosas que parece que cortan la libertad, él se carcajeo y le pregunta: ¿tú eres católica, cristiana, testigo o qué?, frunció las cejas la chica y le contestó: católica, pero nunca he observado el catolicismo como se debe, según me dicen mis padres.
Hubo un silencio, ella le vuelve
a preguntar: ¿qué opinas de que un pobre sea feliz como lo dice Jesús?, ¿cómo va ser feliz un pobre si no tiene nada?, sí Dios tiene esa perfección, su pobreza tendrá una recompensa, le responde el joven, ella lo mira interrogante y le cuestiona, ¿qué culpa tenemos nosotros de no ser pobres y que Dios premie solamente a los que lloran, sufren, sufren injusticias?, ahhh eso te quería decir pero no me dejaste continuar, como el que publicó el comentario lo enfoca y lo hace así: el que es misericordioso, el que busca la justicia, el que se esfuerza por ser limpio de corazón, el que a toda costa quiere la paz, esos quizá no son pobres, quizá no lloran, tal vez no sufren por penas como enfermedades o ver que sus hijos se pierden en las drogas, en pocas palabras, sí tú y yo tenemos misericordia o buscamos la justicia, nos ocuparemos de nuestros hermanos los pobres seriamos bienaventurados y tendremos el mismo premio.
El joven prosiguió, mira tengo 21 años, no he trabajado porque tengo un papá con suficientes medios para no hacerlo, en segundo lugar, mi papá puede ser un bienaventurado sí a sus trabajadores les paga “justamente”, sí el trato es de hermanos, ¡porque él es católico!, “cuando él les dé una vida digna”, el será bienaventurado, ellos, sí los ves como pobres, le hacen que gane dinero, que tengamos una casa con las características que tú conoces, unos autos como los que tenemos, ella interviene súbitamente: “tú papá no tiene la obligación de resolverles su pobreza”, él sonríe ampliamente a su novia y le dice: tienes razón. No tiene obligación quizá sea del gobierno pero ahí es donde mi papá puede ser bienaventurado, sí mi padre cumple con su deber católico, sí les da seguro social, infonavit, las prestaciones correctas, el pago justo, ellos pueden dar mejor vida a sus hijos, a sus familias, sí él les procura capacitación o platicas de superación incluso escuela ellos saldrían de su pobreza tanto física como mental y la bienaventuranza en ellos la empezarían a vivir, lo plantea así el que comentó cada bienaventuranza, pero Jesús seguramente lo dijo porque es posible y ve que sí un corazón tiene compasión, busca la paz, la justicia, la libertad etc., puede generar mucho bien a los más pequeños, a los débiles.
La Iglesia nos enseña que debemos de asistir a los que sufren, consolarlo, asistirlo con las obras de misericordia, así, serían bienaventurados los que sufren y el que práctica la misericordia, así ya tiene ganado la bienaventuranza, ella le mira fijamente a los ojos y le pregunta: ¿crees que mi tío que es político que gana 205 mil pesos mensuales le parezca lo que comentas?, él le responde: mira, sé que hay hombres anti bienaventurados, sé que nos les conviene que se dé la justicia porque ellos viven como reyes, sé que se oponen abiertamente a las bienaventuranzas porque a muchos les obligaría a abandonar, a dejar formas de vida, a actuar conforme a lo que propone Jesús, el que vende drogas tendría que dejar de hacerlo, porque no podría ser bienaventurado cuando ha envenenado a miles de hombres, pero ahí el “anti”, prefiere ser un anti bienaventurado que bajar su forma de vida o cambiarla, ahora, no solo es propio del narco el ser anti bienaventurado, no, es una muchedumbre que se opone a las bienaventuranzas porque no le conviene aplicarlas, quien vende armas, necesita la guerra, la violencia para poder vender más armas, te has fijado en países muy pobres de África todavía tienen guerrillas y lucha entre razas, muerte, abusos, hambre, ¿crees que les convenga ser bienaventurados y ayudar a esos pobres?
Callada, ella se mira sus zapatos, el joven le vuelve a preguntar: ¿sucede algo?, ella, le contesta sin levantar la cabeza, bueno así como lo planteas es fácil la fe en las bienaventuranzas, mi madre de pequeña me enseñó a rezar, la catequista que me acompañó en los sacramentos, me enseñó muchas cosas, ¿cómo las olvide?, no lo sé, será que no me importó y como joven tengo otros intereses, lo que veo, es que no es difícil ser misericordioso, eso no me quita el ser joven o buscar como ideal la justicia, porque me hiciste recordar algo: un trabajador de mi papá le rayó el coche, indignado mi padre se dijo de groserías y le atacó, se defiende el trabajador y mi papá no pudo con él y el trabajador se va. No le pago despido y lo denuncia mi papá, lo meten a la cárcel y para salir bajo fianza le piden $22,000.00 pesos y estuvo como 1 mes en la cárcel porque no lograban cubrir la fianza, un amigo de mi papá defraudó en un puesto público del gobierno 122 millones de pesos, y cubrió una fianza de $33,000.00 pesos, ahora veo que es una injusticia y que mi mamá y yo debimos abogar por ese trabajador, ¿qué era un simple rayón en un coche?, mi papá tiene suficiente dinero para repararlo, pero así él se convierte en un anti bienaventurado.
El chico le tomó de la barbilla, le dio un beso y le dijo: ¿por qué no practicamos las bienaventuranzas hoy que somos jóvenes, para hacer un hábito y vivir más coherentemente al catolicismo?, la chica acepto y los dos cogidos de la cintura caminaron por la calle satisfechos de haber aprendido algo sobre Jesús y de lo sencillo que es vivir las bienaventuranzas y la fe.

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