lunes, 30 de enero de 2017

4 PALABRAS CLAVE PARA QUE DISFRUTES TU MEDITACIÓN DIARIA

Publicado: 29 de Ene 2017 15:01 PST
¿La oración es para ti una actividad obligatoria o un encuentro querido?
Si siento que la meditación es un peso, ¿qué debo hacer?”

Respondo con otra pregunta: ¿la oración es para ti una actividad obligatoria o un encuentro querido?

Si es una actividad que cumples sólo porque debes cumplirla, comprendo que la oración se convierta en un peso difícil de cargar.

Si siempre dejas la meditación para el final del día, si estás mirando continuamente el reloj mientras haces oración, si al cumplirse el tiempo terminas la oración de prisa y pasas a otra cosa, si el día en que la misa es más larga ya no haces meditación porque crees que convalida… entonces se ve claro que para ti la meditación es una rutina que cumples sólo porque debes cumplirla, como el estudiante que detesta la escuela y que va a clases porque no le queda más remedio.

En México, cuando quieres que alguien vea las cosas desde otra perspectiva, le dices: “Dale la vuelta a la tortilla”. Es decir: mira la meditación como un encuentro, no como una actividad. Como un ENCUENTRO que QUIERES tener con Jesucristo. Visto así, cambia todo.

Un novio llama todas las tardes a la chica que quiere. Espera el momento para llamarla. No lo hace por obligación. Quiere llamarla. Quiere escucharla. Quiere sentirla cerca. Y cuando la encuentra, disfruta cada minuto como si el tiempo no pasara.

Habrás leído “El principito” de Antoine de Saint-Exupéry. Y recordarás el pasaje de la rosa:

“Un día el principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

- No sois nada, ni en nada os parecéis a mi rosa.

Las rosas se sintieron molestas al oír al principito que les dijo:

- Sois muy bellas, pero estáis vacías y nadie daría la vida por vosotras. Cualquiera que os vea podrá creer indudablemente que mi rosa es igual que cualquiera de vosotras. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

- Adiós, le dijo.

- Adiós, dijo el zorro. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: Sólo con el corazón se puede ver bien. Lo esencial es invisible para los ojos.

- Lo esencial es invisible para los ojos – repitió el principito para acordarse.

- Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

- Es el tiempo que yo he perdido con ella… - repitió el principito para recordarlo.”

Estar juntos… Estar juntos, tú y Dios. Perder el tiempo juntos... Al final de la vida, a la hora del juicio, Dios tomará esto en cuenta: Te mirará y se preguntará: ¿Le gustaba estar conmigo? Y entonces dirá, como dijo de María en Betania: Ha escogido la mejor parte y no le será arrebatada. Escogió la mejor parte en la tierra, pues ahora se la doy para toda la eternidad. El cielo es estar juntos tú y Dios para siempre. Imagínate lo que será eso....

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