lunes, 28 de septiembre de 2020

LA GRACIA 2020/09/28 Cómo evitar creernos dueños de las cosas

Jaculatoria

 


LUNES, SEPTIEMBRE 28, 2020 Evangelio Septiembre 28, 2020

 


Lunes XXVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Lc 9,46-50): En aquel tiempo, se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor. Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un niño, le puso a su lado, y les dijo: «El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, recibe a Aquel que me ha enviado; pues el más pequeño de entre vosotros, ése es mayor». 


Tomando Juan la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo, porque no viene con nosotros». Pero Jesús le dijo: «No se lo impidáis, pues el que no está contra vosotros, está por vosotros».


«El más pequeño de entre vosotros, ése es mayor»

Prof. Dr. Mons. Lluís CLAVELL - (Roma, Italia)


Hoy, camino de Jerusalén hacia la pasión, «se suscitó una discusión entre los discípulos sobre quién de ellos sería el mayor» (Lc 9,46). Cada día los medios de comunicación y también nuestras conversaciones están llenas de comentarios sobre la importancia de las personas: de los otros y de nosotros mismos. Esta lógica solamente humana produce frecuentemente deseo de triunfo, de ser reconocido, apreciado, agradecido, y falta de paz, cuando estos reconocimientos no llegan.


La respuesta de Jesús a estos pensamientos —y quizá también comentarios— de los discípulos recuerda el estilo de los antiguos profetas. Antes de las palabras hay los gestos. Jesús «tomó a un niño, le puso a su lado» (Lc 9,47). Después viene la enseñanza: «El más pequeño de entre vosotros, ése es mayor» (Lc 9,48). —Jesús, ¿por qué nos cuesta tanto aceptar que esto no es una utopía para la gente que no está implicada en el tráfico de una tarea intensa, en la cual no faltan los golpes de unos contra los otros, y que, con tu gracia, lo podemos vivir todos? Si lo hiciésemos tendríamos más paz interior y trabajaríamos con más serenidad y alegría.


Esta actitud es también la fuente de donde brota la alegría, al ver que otros trabajan bien por Dios, con un estilo diferente al nuestro, pero siempre valiéndose del nombre de Jesús. Los discípulos querían impedirlo. En cambio, el Maestro defiende a aquellas otras personas. Nuevamente, el hecho de sentirnos hijos pequeños de Dios nos facilita tener el corazón abierto hacia todos y crecer en la paz, la alegría y el agradecimiento. Estas enseñanzas le han valido a santa Teresita de Lisieux el título de “Doctora de la Iglesia”: en su libro Historia de un alma, ella admira el bello jardín de flores que es la Iglesia, y está contenta de saberse una pequeña flor. Al lado de los grandes santos —rosas y azucenas— están las pequeñas flores —como las margaritas o las violetas— destinadas a dar placer a los ojos de Dios, cuando Él dirige su mirada a la tierra.

=

http://evangeli.net/evangelio

domingo, 27 de septiembre de 2020

MISAL DIARIO PALABRA DE DIOS.

 

LECTURAS DEL LUNES XXVI DEL T. ORDINARIO 28 DE SEPTIEMBRE (VERDE O ROJO)

 

El que reciba a este niño en mi nombre, me recibe a mí.





SAN WENCESLAO MÁRTIR

MISA POR LA FAMILIA


ANTÍFONA DE ENTRADA Ef 6, 2-3

Honrarás a tu padre y a tu madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, ya que en tu designio tiene su sólido fundamento la familia, atiende misericordiosamente las súplicas de tus siervos y concédenos que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de tu Hijo Unigénito en el don de su amor y en sus virtudes domésticas, disfrutemos de la eterna recompensa, en la alegría de tu casa. Por nuestro Señor Jesucristo …

LITURGIA DE LA PALABRA

El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó: ¡Bendito sea el nombre del Señor!

Del libro de Job: 1, 6-22

Un día fueron los ángeles a presentarse ante el Señor y entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó: "¿De dónde vienes?" Él respondió: "De dar una vuelta por la tierra".


El Señor le dijo: "¿Te fijaste en mi siervo Job? No hay nadie como él en la tierra; es un hombre íntegro y recto, que teme a Dios y se aparta del mal". Satanás le respondió: "¿Y crees tú que su temor a Dios es desinteresado?

¿Acaso no has construido tú mismo una cerca protectora alrededor de él, de su familia y de todos sus bienes? Has bendecido el trabajo de sus manos y sus rebaños se han multiplicado por todo el país. Pero hazle sentir un poco el peso de tu mano, daña sus posesiones y verás cómo te maldice en tu propia cara". El Señor le dijo: "Haz lo que quieras con sus cosas, pero a él no lo toques". Y Satanás se retiró de la presencia del Señor.

 


La Palabra dice


Mt. 21, 28-32 – “Se arrepintió y se fue”.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
“¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: ‘Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña’. El respondió: ‘No quiero’. Pero después se arrepintió y fue.
Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: ‘Voy, Señor’, pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?”
“El primero”, le respondieron.
Jesús les dijo: “Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él”.
 

La Palabra me dice


La parábola de Jesús pone al descubierto la falta de compromiso de sus interlocutores, escribas y fariseos, en la lucha por el reino, en la lucha por un mundo mejor y más justo. Nos muestra además cómo los que eran considerados pecadores por el aparato religioso eran, en realidad, los únicos atentos a la llamada del reino. 

La conversión no es un asunto de solemnes proclamas o de prolongados ejercicios piadosos, sino una llamada impostergable a la fraternidad, porque todos somos hijos e hijas queridos rodeados del cariño del Padre y poseedores de su Espíritu. Las palabras de Jesús herían la sensibilidad religiosa de las autoridades judías, que se consideraban auténticas seguidoras de Dios e inigualables hombres de fe, porque colocaba delante de ellos el testimonio de aquellas personas que eran consideradas una lacra social: las prostitutas y los publicanos. 

Estas eran profesiones terriblemente despreciadas, y quienes las ejercían eran considerados personas asquerosas e inadmisibles entre la gente de bien. Jesús ridiculiza todas esas valoraciones lanzadas desde los pedestales del sistema religioso y muestra, con los hechos que le rodean, que la realidad es otra. 

La mujer que derrama sobre Jesús un caro perfume en la cena ha entrado mucho más en el Reino que los aristócratas que le invitaron a cenar. En los publicanos y las prostitutas tal vez veía Jesús “su humillación, un corazón más abierto a Dios y a su perdón, menos orgullo y prepotencia que en escribas y sacerdotes y sobre todo una comprensión y cercanía mayor a los últimos de la sociedad”. Al final de la vida lo que importa será “lo que hicieron a uno de estos pequeños” (Mt. 25,40) ¿Quiénes son hoy los “publicanos” y las “prostitutas” a quienes debemos de dar preferencia en nuestra tarea pastoral? ¿Quiénes son esos pobres que, como decía Romero, “me enseñaron a leer el Evangelio”?
 

Con corazón salesiano


Formar “buenos cristianos y honestos ciudadanos” es la intención expresada muchas veces por Don Bosco para indicar todo lo que los jóvenes necesitan para vivir en plenitud su existencia humana y cristiana al servicio de un mundo distinto, como lo quiere Dios. 

Don Bosco no entiende las dos afirmaciones separadas: para él, entre las dos hay una relación de reciprocidad ineludible. Para él no es posible luchar, como cristianos, por una Italia y un mundo más fraterno y justo, sino desde la perspectiva del seguimiento de Jesús. El ideal que Don Bosco persigue, el de aportar, por medio de la educación de los pobres y de las clases populares, al cambio de este mundo, no es solo un ideal sociológico o político, sino es un auténtico acto de fe. 

Don Bosco está bien consciente que ser cristiano no es solo cuestión de cumplir prácticas religiosas, sino de un compromiso para seguir a Jesús en la construcción del Reino. No descuida las prácticas religiosas, pero ayuda a vivirlas en una perspectiva de apertura incondicional para buscar y preparar un mundo más fraterno y solidario, partiendo del mismo ambiente de su Oratorio. De los “muchachos-modelos” de quienes escribe las biografías (Domingo Savio, Francisco Besucco, Miguel Magone), subraya siempre su compromiso para hacer de la casa del Oratorio un ambiente que, de alguna manera, se acerque al sueño del Reino, compromiso inspirado y animado por la unión con Dios y por la devoción a la Virgen María. Su “política del Padrenuestro” no es una propuesta pietista y desencarnada, sino (en un lenguaje de hoy, que Don Bosco no podía usar…) un compromiso claro y valiente para apoyar e inventar, si necesario, todo lo que puede ayudar a sus muchachos a empeñarse para que se haga realidad el Reino de Dios: una sociedad donde todos tengan lo necesario para una vida digna, donde se crea concretamente en la posibilidad y la urgencia de cambio, pidiendo perdón y perdonando; donde la lucha contra todo mal es compromiso constante, donde se sepa actuar con auténtica libertad frente a tantas propuestas engañosas que alejan del proyecto de Dios. 

La vivencia del sacramento de la Penitencia apuntaba a vivir esta actitud constante de cambios personales y comunitarios, la frecuencia de la Eucaristía hacía experimentar la necesidad de buscar en comunidad la fuerza para no desmayar frente a las dificultades para vivir el proyecto de Dios a nivel personal y comunitario-social.

(Fuente: RICCHIARDI, Luis, sdb. Dimensión política de la pedagogía de Don Bosco. 

https://donbosco.org.ar/uploads/recursos/recursos_archivos_1865_758.pdf)

A la Palabra, le digo


Dios me invita continuamente a la plenitud de vida. No tengo que descorazonarme por haberme dado cuenta de que no siempre he aceptado su invitación, sino que me siento animado por captar su confianza en mí, que se expresa en el llamado a servir a otros.
 

SANTOS AURELIO y VICENTE DE PAUL
SEPTIEMBRE
27
 

«Tengo 20 años y este año 1872 ha sido para mí totalmente especial. Vengo de una familia de la nobleza italiana, pero problemas financieros nos han llevado a la pobreza total, por lo que tuve que ir a la casa de mi abuela materna, una dama aristocrática y austera. Ella me dio una educación rígida que me hizo desarrollar voluntad y firmeza en mi carácter, una gran responsabilidad y fidelidad al deber.

A los 13 años volví con mis padres, que vivían en Turín con mis cuatro hermanos. Como no había dinero, me alojaron en forma gratuita en el Instituto de la Sagrada Familia. Allí aprendí a trabajar, bordar y tocar el piano. A los 18 años recibí la habilitación de la Universidad para enseñar francés.

Con este título ingresé como institutriz en una familia noble, pero duró poco. Nuevamente tuve que buscar trabajo. Estaba en eso cuando fui a visitar a dos de mis hermanos que estaban en el Oratorio de Valdocco y me encontré por primera vez con Don Bosco. Mi papá le había pedido que me consiguiera algún puesto como profesora.

Él, después de escucharme, me orientó: “Emilia, ¿te agradaría ir a Mornés? Pero ten cuidado, porque corren unos aires... Ve y ¡bien preparada! ¿No has pensado nunca en hacerte religiosa?”. ¡Claro que no, yo no estaba pensando en eso! Sólo quería un trabajo para ayudar a mi familia.

No me imaginaba que allí conocería a María Mazzarello, a quien llamaban “la vicaria de la Virgen”. Ella “leyó” mi pensamiento y me enseñó a poner como fundamento de todo lo que soy y lo que hago a la vida de fe y el agradecimiento a Dios. Me empecé a sentir tan bien que en mi corazón nació el anhelo de quedarme allí para siempre.

Nunca imaginé la respuesta que recibiría, pero fueron la paz y la fuerza que devolvió a mi corazón, y lo que deseo para aquellos que encuentro en el camino: “Que experimenten el amor de Dios que nos levanta cuando caemos, reanima nuestro valor, nos hace ver lo que somos y lo que debemos ser…”.»
BUSCAR POR FECHAS







Ángelus 27 septiembre 2020 Papa Francisco

Misa de hoy ⛪ Domingo 27 de Septiembre de 2020, Padre Mariusz Maka - Tel...

Eucaristía 27 Septiembre 2020, Monseñor Ricardo Tobón Restrepo - Tele VID

LA GRACIA 2020/09/27 ¿Para qué soy bueno? ¿De qué estoy lleno?

DOMINGO, SEPTIEMBRE 27, 2020 Evangelio Septiembre 27, 2020

 


Domingo XXVI (A) del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 21,28-32): En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Llegándose al primero, le dijo: ‘Hijo, vete hoy a trabajar en la viña’. Y él respondió: ‘No quiero’, pero después se arrepintió y fue. Llegándose al segundo, le dijo lo mismo. Y él respondió: ‘Voy, Señor’, y no fue. 


»¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?». «El primero», le dicen. Díceles Jesús: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en Él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en Él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en Él».


«¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?»

+Dr. Josef ARQUER - (Berlin, Alemania)


Hoy, contemplamos al padre y dueño de la viña pidiendo a sus dos hijos: «Hijo, vete hoy a trabajar en la viña» (Mt 21,29). Uno dice “sí”, y no va. El otro dice “no”, y va. Ninguno de los dos mantiene la palabra dada.


Seguramente, el que dice “sí” y se queda en casa no pretende engañar a su padre. Será simplemente pereza, no sólo “pereza de hacer”, sino también de reflexionar. Su lema: “A mí, ¿qué me importa lo que dije ayer?”.


Al del “no”, sí que le importa lo que dijo ayer. Le remuerde aquel desaire con su padre. Del dolor arranca la valentía de rectificar. Corrige la palabra falsa con el hecho certero. “Errare, humanum est?”. Sí, pero más humano aún —y más concorde con la verdad interior grabada en nosotros— es rectificar. Aunque cuesta, porque significa humillarse, aplastar la soberbia y la vanidad. Alguna vez habremos vivido momentos así: corregir una decisión precipitada, un juicio temerario, una valoración injusta... Luego, un suspiro de alivio: —Gracias, Señor! 


«En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios» (Mt 21,31). San Juan Crisóstomo resalta la maestría psicológica del Señor ante esos “sumos sacerdotes”: «No les echa en cara directamente: ‘¿Por qué no habéis creído a Juan?’, sino que antes bien les confronta —lo que resulta mucho más punzante— con los publicanos y prostitutas. Así les reprocha con la fuerza patente de los hechos la malicia de un comportamiento marcado por respetos humanos y vanagloria».


Metidos ya en la escena, quizá echemos de menos la presencia de un tercer hijo, dado a las medias tintas, en cuyo talante nos sería más fácil reconocernos y pedir perdón, avergonzados. Nos lo inventamos —con permiso del Señor— y le oímos contestar al padre, con voz apagada: ‘Puede que sí, puede que no…’. Y hay quien dice haber oído el final: ‘Lo más probable es que a lo mejor quién sabe…’.

=

http://evangeli.net/evangelio


sábado, 26 de septiembre de 2020

La Asunción de María - (CANTO A MARÍA ) | En tu nombre Señor

MISAL DIARIO PALABRA DE DIOS.

 

LECTURAS DEL DOMINGO XXVI DEL T. ORDINARIO 27 DE SEPTIEMBRE (VERDE)

 

¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?





SAN VICENTE DE PAÚL PRESBÍTERO Y FUNDADOR


ANTÍFONA DE ENTRADA Dn 3, 31.29. 30. 43. 42

Todo lo que hiciste con nosotros, Señor, es verdaderamente justo, porque hemos pecado contra ti y hemos desobedecido tus mandatos; pero haz honor a tu nombre y trátanos conforme a tu inmensa misericordia.

ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que manifiestas tu poder de una manera admirable sobre todo cuando perdonas y ejerces tu misericordia, multiplica tu gracia sobre nosotros, para que, apresurándonos hacia lo que nos prometes, nos hagas partícipes de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

Cuando el pecador se arrepiente, salva su vida.

Del libro del profeta Ezequiel: 18, 25-28

Esto dice el Señor: "Si ustedes dicen: ‘No es justo el proceder del Señor’, escucha, casa de Israel: ¿Conque es injusto mi proceder? ¿No es más bien el proceder de ustedes el injusto?

Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere; muere por la maldad que cometió. Cuando el pecador se arrepiente del mal que hizo y practica la rectitud y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se aparta de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá".

"Audiencia General 23 septiembre 2020 Papa Francisco"

Mensaje integral del Papa a las Naciones Unidas

El Evangelio del día

 



La Palabra dice


Lc. 9, 43b-45 – “Va a ser entregado”.

Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”. Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les resultaba oscuro, de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.
 

La Palabra me dice


Que los discípulos no entiendan, que nosotros no entendamos las predicciones de Jesús, entra dentro de lo normal. Pero no querer entender, no querer saber, o tener miedo a preguntar lo que no se comprende, es menos disculpable. Jesús ha escogido aquella subida a Jerusalén como método de aprendizaje de lo que deben conocer para que, cuando llegue, no sólo no se escandalicen, sino sepan asumirlo y encajarlo en los planes y en la vida de Jesús. Para ello, no sólo les habla de lo que va a suceder, sino del cómo: “en manos de los hombres”, “rechazado por los ancianos y por los sacerdotes”. Incluso les ha dicho que es necesario que todo esto ocurra, dándoles argumentos. Todo inútil. Ni entienden ni quieren preguntar, porque les da miedo.

La primera ocasión en la que Jesús les había hablado de su Pasión y Muerte fue cuando Pedro, en una reacción espontánea, muy suya, quiso persuadir a Jesús para evitar lo que les estaba pronosticando. Y, en justa correspondencia, recibió por parte de Jesús una de sus más duras reprimendas: “Apártate de mí, que no piensas como Dios, sino como los hombres”. Bueno, no sé cuánto tiempo habría pasado entre ambos anuncios, pero el hecho es que Pedro y sus compañeros discípulos seguían pensando, no como Dios, sino como hombres, sin haber avanzado mucho.

Por un lado Jesús responde a las necesidades de la gente, y hace realidad sueños y esperanzas… Por otro lado, anuncia que será preso y entregado en manos de los hombres, en manos de la gente. Algo no encaja. Jesús llega a las personas, lo sienten amigo y salvador, y les cambia la vida, pero… otros, en cambio, lo verán enemigo y no llegarán a Jesús. Y querrán quitarlo de en medio porque les dificulta y les complica la vida, y les hace perder sus pequeñas, o grandes, parcelas de poder. Está claro que Jesús no significa lo mismo para todos.

¿Nos llega o nos dificulta? Interesante pregunta para nuestra reflexión personal.

Con corazón salesiano


“Desde 1872 se le añade a Don Bosco un insistente dolor de muelas. Pues bien, desde la atalaya de su cuarto sigue a sus Oratorios de Turín y de fuera de Turín, acepta el colegio de Valsálice y completa la fundación de las Hijas de María Auxiliadora. Hacia el 14 de mayo puede bajar de su cuarto a celebrar misa. En la sacristía, una viejecita, sorda, le suplica que pueda oír: la bendice, y oye. Pasa el verano en Alassio, cuidándole el buen Pedro Enría. Don Bosco quemó las etapas de convalecencia: antes de un mes de la terrible y larga enfermedad, ya estaba en Turín ¡Y era el frío febrero! Habría necesitado un largo reposo absoluto, una alimentación adecuada, y sólo quiso la comida común. Y le quedaba la aprobación definitiva de las Reglas de su Sociedad, hacer de conciliador entre Iglesia y Estado, y el cuidado de sus 300 salesianos y sus casi 800 muchachos. Por si esto no bastase, se le añadieron los sufrimientos interiores en 1875. Recién partidos los misioneros, vuelve a aparecer su cuadro patológico: fiebre, erupciones cutáneas, sudores. Y él callaba…”

(Fuente: Don Bosco sufriente, de Francis Desramaut)

A la Palabra, le digo


Jesús dice “Mi gracia es suficiente para ti”. Las malas noticias pueden venir del doctor. Podemos fallar en algo importante. Nuestros amigos nos pueden traicionar. Sin embargo, Él camina delante de nosotros y nos muestra el camino para soportar esto. 
 
SANTOS COSME y DAMIÁN
SEPTIEMBRE
26
 

Desde la ciudad de Turín, en el norte de Italia, la obra de Don Bosco se expandió con el tiempo a los cinco continentes, y a casi todo el planeta.

Conocé más acerca de dónde está presente la obra de Don Bosco en el Mapa Salesiano 2020: https://bit.ly/3aCsMRk

BUSCAR POR FECHAS


Misa de hoy ⛪ Sábado 26 de Septiembre de 2020, Padre Johan Daza Valencia...

Adoración al Santísimo, Sábado 26 Septiembre de 2020, Padre Johan Daza V...

LA GRACIA 2020/09/26 Disfruta, pero no apagues tu conciencia

Santo Evangelio 26 de septiembre 2020


Texto del Evangelio (Lc 9,43b-45): 


En aquel tiempo, estando todos maravillados por todas las cosas que Jesús hacía, dijo a sus discípulos: «Poned en vuestros oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto.

«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres»

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)
Hoy, más de dos mil años después, el anuncio de la pasión de Jesús continúa provocándonos. Que el Autor de la Vida anuncie su entrega a manos de aquéllos por quienes ha venido a darlo todo es una clara provocación. Se podría decir que no era necesario, que fue una exageración. Olvidamos, una y otra vez, el peso que abruma el corazón de Cristo, nuestro pecado, el más radical de los males, la causa y el efecto de ponernos en el lugar de Dios. Más aún, de no dejarnos amar por Dios, y de empeñarnos en permanecer dentro de nuestras cortas categorías y de la inmediatez de la vida presente. Se nos hace tan necesario reconocer que somos pecadores como necesario es admitir que Dios nos ama en su Hijo Jesucristo. Al fin y al cabo, somos como los discípulos, «ellos no entendían lo que les decía; les estaba velado de modo que no lo comprendían y temían preguntarle acerca de este asunto» (Lc 9,45).

Por decirlo con una imagen: podremos encontrar en el Cielo todos los vicios y pecados, menos la soberbia, puesto que el soberbio no reconoce nunca su pecado y no se deja perdonar por un Dios que ama hasta el punto de morir por nosotros. Y en el infierno podremos encontrar todas las virtudes, menos la humildad, pues el humilde se conoce tal como es y sabe muy bien que sin la gracia de Dios no puede dejar de ofenderlo, así como tampoco puede corresponder a su Bondad.

Una de las claves de la sabiduría cristiana es el reconocimiento de la grandeza y de la inmensidad del Amor de Dios, al mismo tiempo que admitimos nuestra pequeñez y la vileza de nuestro pecado. ¡Somos tan tardos en entenderlo! El día que descubramos que tenemos el Amor de Dios tan al alcance, aquel día diremos como san Agustín, con lágrimas de Amor: «¡Tarde te amé, Dios mío!». Aquel día puede ser hoy. Puede ser hoy. Puede ser.


 

Jaculatoria